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Discurso del Presidente Hipólito Mejía en la Cena Inaugural para la Vigésimo Quinta Conferencia de Miami Sobre el Caribe y América Latina.

4 de diciembre, 2001. Hotel Inter-Continental, Miami.
Distinguidos Miembros de la Caribbean Latin American Action
Es un gran honor para nosotros responder a la amable invitación que nos hicieran los Directivos de la Caribbean/ Latin American Action para exponer los puntos vista de nuestro gobierno sobre los temas que ocupan la atención de esta Vigésimo Quinta Conferencia de Miami.

Esta Conferencia es un foro de primer orden para impulsar la Agenda Común entre los Estados Unidos, Latinoamérica y el Caribe, por cuanto se ha convertido en un importante lugar de encuentro para los líderes empresariales y los actores políticos más relevantes de la región y el país anfitrión.

Los felicito sinceramente por esta importante contribución al diálogo hemisférico. La selección de la ciudad de Miami para hospedar este evento, se corresponde con la importancia que ésta tiene para el comercio y el flujo de capitales hacia los países de la región.

El sur de la Florida es la principal puerta de entrada del comercio de América Latina y el Caribe hacia territorio norteamericano.
El año pasado el intercambio entre la Florida y las islas caribeñas superó los 7 mil millones de dólares, de los cuales 4.3 correspondieron al comercio con la República Dominicana.

Esto nos convierte en el socio comercial número uno de los Estados Unidos, en el Caribe y número dos del hemisferio, sólo superado por Brasil.
En ese sentido, nuestro Gobierno desea presentarles el potencial y las oportunidades que continúa ofreciendo la República Dominicana para fomentar el comercio y la inversión productiva en la región, en un marco de relaciones mutuamente beneficiosas.

Queremos resaltar las condiciones de estabilidad macroeconómica que hemos propiciado, para que la inversión privada disponga del clima de rentabilidad, confianza y seguridad que ésta requiere.

Este proceso lo iniciamos con el saneamiento de las finanzas públicas, mediante importantes reformas en materia fiscal y arancelaria.

Los ajustes que realizamos al llegar al gobierno, están dando sus resultados, y hoy podemos presentar un cuadro optimista del futuro económico del país.
Estamos logrando, este año, un crecimiento por encima del promedio latinoamericano, con una tasa de inflación acumulada de 6%, y con tasas de interés para la inversión privada que han descendido significativamente en los últimos
meses.

El énfasis de la inversión pública lo hemos dirigido a mejorar la educación, ampliar la seguridad social y el acceso de la población a mejores servicios de salud, alimentación, vivienda, agua potable, transporte y saneamiento ambiental.
Al impulsar el desarrollo del capital humano, también estamos contribuyendo a elevar la productividad y competitividad general de la economía, que es uno de los objetivos fundamentales de nuestro programa de gobierno.

Igualmente, estamos en camino de superar los efectos negativos que, sobre nuestra economía, tuvieron los lamentables acontecimientos del 11 de septiembre en los Estados Unidos de Norteamérica, donde sectores estratégicos, como el turismo y las
zonas francas, han sido coyunturalmente afectados.

Estamos confiados que los esfuerzos que realiza la comunidad internacional para superar esta crisis, y las medidas internas que hemos venido tomando, de estímulo a la inversión privada local e internacional, contribuirán a recuperar este efecto
momentáneo y a fortalecer el ambiente de negocios en la República Dominicana.

En estos tiempos de incertidumbre y crisis económicas en diversas partes del mundo, incluso en regiones tan dinámicas como la asiática, la República Dominicana no sólo ha sorteado exitosamente las dificultades económicas que se le han presentado, sino que ha logrado mejorar en muchos aspectos.

Este es el caso de la calificación riesgo-país, la cual ha sido elevada sustancialmente este año, de acuerdo a los índices de MOODYS y STANDARD AND POORS.
La reciente colocación en los mercados internacionales de bonos soberanos de la República Dominicana por 500 millones de dólares, a una tasa de 9.5 por ciento, es la mejor muestra de la confianza que ofrece nuestro país a la comunidad financiera
internacional.

Con nuestra participación en este Encuentro queremos reiterar y asegurarle a la comunidad empresarial, nacional e internacional, que el Gobierno dominicano tiene la firme intención de mantener un clima de negocio transparente y confiable, basado
en políticas económicas predecibles y estables.

En este sentido, nuestra política exterior tiene como principio, el respeto a los compromisos adquiridos por el Estado en acuerdos bilaterales, regionales, hemisféricos y multilaterales.

Estamos conscientes que la inversión extranjera es altamente sensible al marco legal y regulatorio de cada país, pues nadie invierte donde no hay reglas claras.
Muchas de las reformas legales e institucionales que el país ha impulsado en los últimos tiempos tienen por objetivo sentar las bases para el crecimiento económico, a partir del estímulo y la protección a la inversión privada local y extranjera..

Este es el caso de la aprobación de la ley de protección a los Derechos de Autor, la Ley de Propiedad Industrial, la Ley de Hidrocarburos, la Ley General de Electricidad, la Ley de Reforma Arancelaria y Código Tributario y la ley sobre Reactivación de
Exportaciones y el Reglamento que norma el reintegro de los impuestos pagados por los insumos usados en los productos de exportación.

Como puede notarse el gobierno se ha propuesto dotar al país de un marco jurídico moderno e igualitario para nacionales y extranjeros, en un esfuerzo por asegurar a los inversionistas y compañías establecidas en nuestro territorio, los mismos
derechos y obligaciones que aquellos conferidos a nuestros nacionales.

Además de este trato igualitario, la Ley 16-95 sobre Inversión Extranjera, permite la repatriación completa del capital, dividendos y beneficios en divisas libremente convertibles, sin la necesidad de autorización previa.

Este marco jurídico es administrado por un sistema judicial que funciona con total independencia de los demás poderes del Estado, y que está en franco proceso de perfeccionamiento y consolidación institucional.

La inversión en República Dominicana puede ser asegurada contra riesgos no comerciales. En 1996, el país aprobó el Tratado Constitutivo de la Agencia de Garantía Multilateral de Inversión (MIGA).

Desde 1962, la República Dominicana es beneficiaria de las garantías en contra de riesgos políticos, riesgos de inconvertibilidad y el programa de expropiación, otorgado por el Overseas Private Investment Corporation (OPIC) para los inversionistas norteamericanos.

En adición a estas medidas, la República Dominicana cuenta con importantes ventajas comparativas que la hacen un destino no sólo seguro y confiable al inversionista norteamericano, sino económicamente atractivo para la inversión en
general.

Algunas de estas ventajas son:
Proximidad Geográfica: La República Dominicana se encuentra muy cerca de los Estados Unidos, comparte zonas horarias, y posee las mayores conexiones aéreas y marítimas de Centroamérica y el Caribe gracias a una amplia estructura de puertos y aeropuertos distribuidos en toda la geografía nacional, administrados, muchos de ellos por empresas del sector privado.

Estamos conscientes que la inversión extranjera es altamente sensible al marco legal y regulatorio de cada país, pues nadie invierte donde no hay reglas claras.

Muchas de las reformas legales e institucionales que el país ha impulsado en los últimos tiempos tienen por objetivo sentar las bases para el crecimiento económico, a partir del estímulo y la protección a la inversión privada local y extranjera.

Este es el caso de la aprobación de la ley de protección a los Derechos de Autor, la Ley de Propiedad Industrial, la Ley de Hidrocarburos, la Ley General de Electricidad, la Ley de Reforma Arancelaria y Código Tributario y la ley sobre Reactivación de
Exportaciones y el Reglamento que norma el reintegro de los impuestos pagados por los insumos usados en los productos de exportación.

Como puede notarse el gobierno se ha propuesto dotar al país de un marco jurídico moderno e igualitario para nacionales y extranjeros, en un esfuerzo por asegurar a los inversionistas y compañías establecidas en nuestro territorio, los mismos
derechos y obligaciones que aquellos conferidos a nuestros nacionales.

Además de este trato igualitario, la Ley 16-95 sobre Inversión Extranjera, permite la repatriación completa del capital, dividendos y beneficios en divisas libremente convertibles, sin la necesidad de autorización previa.

Este marco jurídico es administrado por un sistema judicial que funciona con total independencia de los demás poderes del Estado, y que está en franco proceso de perfeccionamiento y consolidación institucional.

La inversión en República Dominicana puede ser asegurada contra riesgos no comerciales. En 1996, el país aprobó el Tratado Constitutivo de la Agencia de Garantía Multilateral de Inversión (MIGA).

Desde 1962, la República Dominicana es beneficiaria de las garantías en contra de riesgos políticos, riesgos de inconvertibilidad y el programa de expropiación, otorgado por el Overseas Private Investment Corporation (OPIC) para los inversionistas norteamericanos.

En adición a estas medidas, la República Dominicana cuenta con importantes ventajas comparativas que la hacen un destino no sólo seguro y confiable al inversionista norteamericano, sino económicamente atractivo para la inversión en
general.

Algunas de estas ventajas son:
Proximidad Geográfica: La República Dominicana se encuentra muy cerca de los Estados Unidos, comparte zonas horarias, y posee las mayores conexiones aéreas y marítimas de Centroamérica y el Caribe gracias a una amplia estructura de puertos y
aeropuertos distribuidos en toda la geografía nacional, administrados, muchos de ellos por empresas del sector privado.

Los costos de transporte son muy competitivos debido al volumen de intercambios que existe entre nuestro país y el territorio norteamericano.
Estados Unidos es, sin dudas, nuestro principal socio comercial, tanto en las importaciones como en las exportaciones de bienes y servicios.

Actualmente el promedio de salidas de buques de la República Dominicana hacia los Estados Unidos se estima entre 12 y 14 salidas semanales.

Igualmente, la República Dominicana es el principal suplidor de azúcar y tabaco a los Estados Unidos, ocupa el segundo lugar en las exportaciones de pantalones hacia dicho mercado, es el cuarto suplidor mundial de confecciones, y el quinto país de toda Latinoamérica en volumen de exportación.

Fuerza Laboral: La República Dominicana cuenta con una fuerza laboral numerosa y calificada que incluye no sólo operarios sino personal gerencial y administrativo.
Los trabajadores dominicanos son altamente productivos, dedicados y responsables.
Con frecuencia se destaca por parte de los ejecutivos extranjeros la fortaleza de la ética laboral, la disciplina y el deseo de superación de los dominicanos.

Nuestro país goza, además, de reconocimiento internacional por el mantenimiento de altos estándares laborales.

Hemos ratificado todas las convenciones de la Organización Internacional del Trabajo relativas a trabajo forzado, discriminación, minoridad, libertad de asociación, libertad sindical y de pactos colectivos, y más recientemente la convención para la
eliminación de las peores formas de trabajo infantil.
Consideramos pertinente compartir con este auditorio, que nuestro gobierno promulgó el pasado año una moderna ley para la preservación del medioambiente y
los recursos naturales y se creó la Secretaría de Estado de Medioambiente para velar por su cabal cumplimiento.

Este elemento, unido a nuestra protección de los trabajadores, reforzada con una nueva ley de Seguridad Social, coloca a la República Dominicana a la vanguardia regional en materia de ordenamiento jurídico y constituye una prueba del compromiso que tenemos de adoptar los estándares y especificaciones que requieren las más exigentes industrias internacionales.

Nuestro Gobierno tiene una gran confianza en que los procesos de integración regional y globalización de las economías nos ayudarán a tener éxito en alcanzar un mayor nivel de bienestar para nuestros pueblos.

En ese sentido, aprovechamos esta oportunidad para reafirmar nuestro apego a los acuerdos y compromisos establecidos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) y nuestra firme voluntad de mantener una activa participación en las
negociaciones que se realizan para el establecimiento del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

También en ese espíritu, hemos dado pasos firmes para finalizar los trámites que aseguren la entrada en vigencia de los acuerdos de libre comercio con nuestros vecinos de Centroamérica y el grupo de países del CARICOM, con lo que se amplía el
acceso a mercados extranjeros de los bienes y servicios producidos en nuestro país.

Sabemos que un sistema de comercio basado en la libre competencia puede beneficiarnos a todos, pero no podemos olvidar las tremendas desventajas que confrontan las pequeñas economías en términos tecnológicos y de recursos financieros, para apoyar a los sectores productivos.

Por esta razón se necesita de la comprensión y el apoyo de los grandes países para lograr acuerdos justos y beneficiosos a todas las naciones.

Sólo con acuerdos justos y la garantía de que la gran mayoría de la población de nuestras naciones recibirá de forma palpable los beneficios de la apertura, se evitará que la globalización sea un fenómeno que profundice la pobreza y las dificultades en nuestros pueblos.

Nuestra visión en ese sentido, es que República Dominicana tiene que aprovechar las oportunidades que genera la globalización a partir de nuestras propias ventajas comparativas e, impulsar alianzas estratégicas como la que hemos emprendido con
los fabricantes de ropa y calzado de esta gran Nación.

Es oportuno subrayar que gracias a la industria norteamericana de textiles y calzados, radicada en nuestros parques industriales de zonas francas, somos hoy en día, el país más exitoso de la región, con exportaciones al mercado norteamericano,
superiores a los 2 mil 700 millones de dólares, sólo en confecciones y calzados.
Se han creados más de 200 mil empleos, en unas 519 empresas establecidas en 52 parques industriales de zonas francas actualmente en operación.

Los Estados Unidos son el principal inversionista en el sector de zonas francas, con un 47.4% del total de las empresas instaladas.

Estas inversiones, lejos de socavar la economía de los Estados Unidos, contribuyen a preservar la rentabilidad de la industria en la economía norteamericana y generar empleos en nuestro territorio, lo cual es una muestra de relaciones comerciales
mutuamente beneficiosas.

Por eso es importante continuar apoyando las gestiones con el gobierno de Estados Unidos dirigidas a mejorar la legislación contenida en el "Caribbean Basin Trade Preference Act" (CBTPA) del año 2000.

Asimismo, debemos redoblar nuestro apoyo al proceso de negociaciones para el establecimiento del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas y a la gestión del Presidente George Bush de obtener un mandato congresional para la "autoridad de promoción comercial" o "fast track".

Como dijimos varios mandatarios latinoamericanos y caribeños en la Cumbre de las Américas de Québec en abril pasado: "América Latina y el Caribe tienen que ayudar
a Estados Unidos para que Estados Unidos nos ayude a nosotros".
Este foro es propicio para señalar que la República Dominicana también es un lugar ideal para la localización de operaciones de servicios basados en telecomunicaciones y medios electrónicos.

Gracias a la excelente infraestructura que ofrecen las 4 empresas telefónicas que operan en el país, existe un alto desarrollo de la comunicación que va desde cables de fibra óptica y comunicación satelital hasta la más sofisticada tecnología
inalámbrica.

El avance de nuestro sistema de telecomunicaciones permite fácilmente el control de operaciones remotas, bien sean de diseños, mantenimiento de registros contables, telemercadeo, servicio al cliente y muchos otros procesos.
Las inversiones en el sector de telecomunicaciones se han duplicado en los últimos cuatro años, y actualmente superan las inversiones en áreas más tradicionales como el turismo y el comercio.

Esto es un claro indicador de que nuestro país está entrando exitosamente en el campo de la nueva economía como son los sectores de la informática y las telecomunicaciones.

En el terreno de la inversión productiva, el gobierno está dedicando atención y otorgando estímulos a los inversionistas privados para el desarrollo y fortalecimiento de los siguientes sectores:
ENERGIA: Antes de alcanzar la estabilidad y consolidación del sector energético del país se requerirá de grandes inversiones para la expansión de la capacidad de generación y la introducción de tecnologías más eficientes para sustituir muchas de
las actuales plantas cuyos costos de producción son muy elevados.

La expansión de las redes de transmisión, que es el componente del sistema que menos atención ha recibido, requerirá de un mayor flujo de inversiones en el corto plazo.

En los momentos actuales, contamos con una Ley General de Electricidad, que establece la privatización del sector energético, permitiendo a empresas privadas participar en la generación y distribución de electricidad, al tiempo que asigna al
Estado la función reguladora del sector.

Gracias a este marco legal, las inversiones en el área energética cuentan con reglas y procedimientos claramente establecidos y que han de ser un estímulo para que el sector privado continúe aportando recursos para su desarrollo.
MINERÍA. Contamos con una renovada cartera de concesiones que incluye el segundo yacimiento de oro de América, recientemente adjudicado a la empresa canadiense Placer Dohme.

La República Dominicana posee importantes depósitos de oro, plata, níquel, roca caliza, granito, sal, yeso y valiosas reservas de mármol, estimadas conservadoramente por expertos locales en más de 300 millones de metros cúbicos.
En la actualidad, cerca de 40 empresas mineras se encuentran operando en el país.
Ahora pasamos a referirnos a uno de los sectores de mayor rentabilidad y dinamismo en la economía dominicana en los últimos años.

Se trata del turismo, sector donde la inversión norteamericana aún es muy tímida, a pesar del potencial que ofrece el país para desarrollar un producto turístico acorde al mercado de los Estados Unidos.

El turismo es y seguirá siendo una de nuestras principales fuentes de riqueza y constituye el más atractivo sector de inversión.
Nuestra tierra es privilegiada, sus hermosos paisajes, su clima tropical, su cultura e historia, su ubicación geográfica, su emergente economía y la calidad humana de su gente hacen de la República Dominicana un lugar propicio para el descanso y el
turismo.

Contamos con excelentes recursos para fomentar el ecoturismo como son las reservas forestales y científicas, parques nacionales, la diversidad de la flora y fauna endémicas, la existencia de extensos valles, bellos lagos de aguas dulce y salada y
ríos ideales para turismo de aventura.
Sobre nuestro turismo cultural es una gran satisfacción decirles que la UNESCO ha reconocido a Santo Domingo como cuna de la civilización europea en América y nuestra zona colonial ha sido declarada patrimonio cultural de la humanidad
Hemos sometido al Congreso una ley de Fomento al Desarrollo Turístico y creamos el Fondo Oficial de Promoción Turística, para beneficiar a las empresas interesadas en operaciones turísticas o de servicios relacionados, como instalaciones para convenciones, ferias, congresos, festivales y conciertos.

También se beneficiarán de estos incentivos las inversiones dedicadas a la promoción de actividades de cruceros, construcción y operación de hoteles, acuarios, restaurantes, campos de golf, parques de diversión y parques temáticos.

Los beneficios de esta Ley se extienden a la construcción de infraestructura portuaria y marítima, incluyendo puertos deportivos y marinas, así como a las empresas de infraestructura de servicios básicos tales como acueductos, plantas de tratamiento
de aguas negras y recogida de basura y desechos sólidos que contribuyan al saneamiento ambiental y embellecimiento del entorno turístico.

No quiero terminar esta presentación sin mencionar la agroindustria como uno de los sectores de gran potencial para la inversión en la República Dominicana.
La demanda de frutas y vegetales cultivados orgánicamente, está en franco crecimiento.

La República Dominicana reúne condiciones excepcionales para la producción de frutas, hortalizas y carnes con los requerimientos de inocuidad que exigen los mercados actuales.

Por esta razón nuestro gobierno está invirtiendo en infraestructura de irrigación, instalación de invernaderos, almacenes refrigerados, plantas de tratamiento fitosanitario y desarrollo de la capacidad local para la certificación de productos
orgánicos.
El mercado de productos orgánicos, el cual se estima crecerá a tasas elevadas en los próximos años, sólo espera la agresividad de los empresarios para convertirse en un importante renglón de nuestra economía.

El pasado año la República Dominicana exportó productos orgánicos por un valor aproximado a los 21 millones de dólares, de los cuales, dos terceras partes correspondieron a las exportaciones de bananos.
Estas cifras apenas son una muestra del extraordinario potencial de negocios que pueden tener las inversiones en este renglón.

También estamos trabajando en la formulación de una nueva Ley de incentivo agroindustrial, con la cual esperamos el relanzamiento de la agroindustria en nuestro país.

Aprovecho para invitarles a mirar la agroindustria como un sector donde existen grandes oportunidades para la inversión, especialmente en la cadena de procesamiento, mercadeo y distribución.

Los señalamientos anteriores dan una idea de las oportunidades y el potencial de negocios que existen en nuestro país y de nuestra capacidad para promover y sustentar el comercio y la inversión a escala regional, hemisférica y global.
Nuestro gobierno está decidido a facilitar todas las iniciativas de negocio de los inversionistas de la región, deseosos de poner a prueba sus capacidades empresariales.

Señoras y señores, las políticas de los Estados Unidos hacia nuestra región, en los últimos años, han sido determinantes para que las naciones del Caribe hayan podido diversificar sus economías y sentar las bases para un desarrollo social y político
sostenible.

Por esta razón estamos esperanzados de que la AGENDA REGIONAL que se construye conjuntamente con los Estados Unidos, en el presente, ayude a consolidar y ampliar los logros alcanzados en el campo económico y social; y contribuya a reafirmar la institucionalidad democrática y a consolidar el carácter pacífico y seguro de nuestra región.

Hoy más que nunca se requiere del entendimiento, la cooperación y la solidaridad entre los países como la vía más idónea para resolver los conflictos entre naciones y garantizar la paz, la seguridad y la prosperidad universal.


Muchas Gracias

 

 

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