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HIPÓLITO MEJÍA PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA DISCURSO PRONUNCIADO EN LA XII REUNIÓN DE LACONFERENCIA DE JEFES DE GOBIERNO DE LA COMUNIDAD DEL CARIBE, CARICOM NASSAU, LAS BAHAMAS

Honorable Hubert Ingraham, Primer Ministro de Bahamas,

Señores Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad del Caribe,

Señor Secretario General de la Comunidad del Caribe,

Señores Delegados a la Conferencia,

Damas y Caballeros:

Es un honor y un gran placer para mí dirigirme hoy ante ustedes, en esta vigésima segunda Conferencia de Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad del Caribe.

Antes que nada, deseo extender mi más sincero agradecimiento al Primer Ministro, al Gobierno y al pueblo de Bahamas, por la celebración de esta reunión y por la cálida hospitalidad que nos han brindado.


También quiero agradecer las excelentes atenciones que han tenido para con la delegación de la República Dominicana en esta bella ciudad de Nassau.
Esta Conferencia persigue discutir una serie de temas pertinentes para el Caribe.
Asuntos que no sólo competen a la región caribeña y a la sustentabilidad de nuestros países, sino también a sus relaciones dentro del Hemisferio y, ciertamente, con otras partes del mundo.



Deseamos encontrar soluciones caribeñas a nuestros problemas caribeños, y queremos lograrlo de manera concertada.
Existe una fuerte tendencia hacia la solidaridad y las acciones conjuntas, actitud ésta que es la más conveniente y favorable para lograr los objetivos de nuestra región en los años venideros.



Con ese propósito unitario tenemos que seguir evaluando y coordinando posiciones ante los principales esquemas políticos, económicos y sociales de los cuales somos miembros y con los cuales hemos asumido una serie de compromisos.
Las naciones del Caribe enfrentamos, por ejemplo, el desafío de actuar en una época donde las preferencias comerciales están desapareciendo progresivamente y, por ende, exponiéndonos grandemente a la competencia abierta en mercados que fueron privilegiados.

Y, de la misma manera, debemos enfrentar los problemas asociados con la preparación de las pequeñas economías para competir con éxito en el mercado global.

 
Hoy en día el mundo está viviendo dificultades financieras, que indudablemente han tenido su impacto en esta parte del planeta.

Todos estamos conscientes del hecho de que sin ajustes internos, apoyados por recursos externos, el proceso de crear economías estables y sostenibles será muy difícil.

 
Esta situación requiere múltiples niveles de respuesta, en los campos legal, institucional y administrativo, que nos faciliten el despegue hacia el desarrollo.
Los países del Caribe tenemos que diseñar y ejecutar políticas agresivas, similares a las aplicadas por los llamados "Tigres del Asia", cuyo éxito en el mismo mundo en que nos desenvolvemos debe ser motivo de reflexión.

 
Hoy más que nunca, tenemos la responsabilidad de demostrar con nuestra presencia en las organizaciones regionales y multilaterales, que somos parte de esa globalidad.
Y, consecuentemente, tenemos que demandar que nuestros problemas y necesidades sean parte de la agenda, de los debates y de las soluciones globales.
En el marco de las Naciones Unidas, debemos reiterar el compromiso de proponer medidas que posibiliten enfrentar la pobreza, el mantenimiento de la paz, la defensa de los derechos humanos y la cooperación para el desarrollo, que son los objetivos supremos de esa organización.

En materia comercial, estamos involucrados en el proceso de creación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que se ha acelerado con la revisión de los textos decisorios.

 
A finales de este año, en noviembre, se renovará la discusión sobre una nueva ronda de negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Qatar.
Y, a menos de un año a partir de esa fecha, el Grupo de Estados ACP (Africa, Caribe y Pacífico) iniciará las negociaciones comerciales con la Unión Europea.
La República Dominicana aceptó complacida el compartir con Jamaica y Santa Lucía la representación del Caribe en el Comité Ministerial preparatorio de esas negociaciones.

 
La sucesión de eventos, el corto período entre ellos y los continuos intercambios a nivel bilateral y subregional que se realizan dentro y fuera de nuestro Hemisferio, nos emplazan a buscar las fórmulas para entrelazar a todos ellos en un mandato que
refleje cabalmente nuestros intereses geopolíticos.

Estos y otros temas, que serán objeto de consideración en las discusiones de este cónclave, enriquecerán nuestras respectivas experiencias y elevarán el entendimiento de estos asuntos.

 
Armados con este común entendimiento, podremos ser capaces de contestar las interrogantes que se nos plantean.
Colegas mandatarios, distinguidos Delegados.
La República Dominicana presta particular atención a todo acontecimiento que ocurra en un país de la región del Caribe, y en especial sigue con interés la evolución política, económica y social de la República de Haití, país vecino con el que compartimos la isla Hispaniola y con el cual tenemos relaciones muy estrechas y cordiales.

 
En diversas oportunidades, ante foros hemisféricos e internacionales, nos hemos referido a la situación de ese país hermano, que requiere el apoyo de la comunidad internacional para solucionar los graves problemas que aquejan al pueblo haitiano.
En ese sentido, nuestro Gobierno está dispuesto a emprender con Haití los programas que permitan elevar el nivel de vida de los habitantes de nuestras dos naciones.

 
Con ese propósito, la República Dominicana ha promovido la creación de un Fondo para el Desarrollo de la Zona Fronteriza, entre nuestro país y Haití.
Este fondo se nutriría de recursos provenientes de la conversión de la deuda externa bilateral de los dos países, por un lado, y también de donaciones de países amigos y de organismos multilaterales.

 
Este Fondo sería manejado por los sectores privados dominicano y haitiano, los cuales han manifestado su apoyo a la iniciativa al igual que varios de los países acreedores.
En el mundo globalizado en que vivimos, las debilidades institucionales de un país pueden ser superadas a través de mecanismos innovadores.

 
Desde nuestro territorio, podemos ayudar a canalizar los fondos que Haití requiere para su supervivencia. La solidaridad de nuestra región con este proyecto, sin duda, puede contribuir a su viabilidad.

Señores Mandatarios, señores Delegados.

La República Dominicana y la Comunidad del Caribe han concretado un Acuerdo de Libre Comercio con el objetivo de estrechar las relaciones económicas y comerciales entre nuestras naciones.
A pesar de nuestros limitados recursos y otras restricciones, estamos a punto de culminar el proceso para su entrada en vigencia y así aprovechar las oportunidades que nos brinda el Acuerdo.

 
Estamos conscientes de que son nuestros empresarios quienes mayormente van a beneficiarse de esas oportunidades.
Nuestras economías, en gran parte, están guiadas y motivadas por el sector privado, el cual ha tomado parte activa en la realización del Acuerdo.
Por esa razón, debemos dar un reconocimiento a los sectores privados de ambas partes por el fuerte interés demostrado y por su activa participación en todas las etapas de las negociaciones.

 
Ahora bien, los gobiernos, conscientes de los problemas sociales que existen en nuestros pueblos, deben también, poner toda su voluntad y su sensibilidad a obtener, a través de este Acuerdo, el mayor provecho orientado a la solución de esos problemas.

 
La inversión de tiempo, experiencia, y los vínculos que se han establecido durante ese proceso, auguran una pronta y exitosa aplicación del Acuerdo.
Debemos felicitar al empresariado de CARICOM y de la República Dominicana por su colaboración con nuestros gobiernos, pues ello ha marcado el inicio de una nueva etapa en nuestras relaciones.

 
Señor Primer Ministro, damas y caballeros,
El Caribe es una diáspora de culturas.
Tenemos, sobre todo, un conjunto de razones que nos confunden y nos integran.
Esa es nuestra realidad, lo que nos hace una región única en el mundo.
Hagamos de esa característica nuestro orgullo y nuestra identidad.

Muchas Gracias.

 

 

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