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MENSAJE DE PAZ DEL PRESIDENTE MEJIA CON RELACION AL PARO NACIONAL

27/01/2004

MENSAJE DE PAZ

Discurso Pronunciado el 27 de enero de 2004

Por Radio y Televisión

Pueblo Dominicano:

Como es de conocimiento general, desde mediado del pasado año se inició un proceso económico que ha traído como consecuencia una disminución del valor del peso dominicano con relación al dólar norteamericano.

Como resultado de esta situación, los ciudadanos dominicanos y el gobierno han sido golpeados duramente por el alza de los productos básicos y el costo de la vida.
El Gobierno, también, ha visto reducida su capacidad de poder responder a las justas y sentidas necesidades sociales de nuestro pueblo.

Este período difícil está llegando a su fin ya que en los próximos días comenzarán a recibirse los desembolsos en dólares de la asistencia financiera derivada de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional.

Como ustedes recordarán, la crisis actual que padecemos, tiene su origen en la quiebra de 3 bancos importantes, cuyas operaciones conjuntas superaban todas las operaciones consolidadas del sector financiero conocidas hasta entonces.
Las operaciones bancarias de esas 3 instituciones afectaban 800 mil cuentas, y a su vez esa quiebra perjudicó a 2 importantes compañías de seguros que involucraban 714 mil clientes.

El Gobierno consideró justo salir en defensa de estos cientos de miles de dominicanos que confiaron en nuestro sistema financiero.

Estas cifras no incluyen a importantes sectores de la economía que pudieron ser afectados por estas quiebras. Cabe mencionar que entre los auspiciadores y convocantes del paro se encuentran beneficiarios de esta medida responsable.

Sobre mis hombros recayó la grave responsabilidad histórica de propiciar la protección de los depositantes y evitar la catástrofe que hubiese significado el derrumbe de nuestro sistema financiero, debido a la falta de confianza de los depositantes.

La historia se escribe, muchas veces, ignorando o encubriendo la realidad del momento.
Algunas voces se han elevado señalando que se protegió a grandes depositantes, pero nadie ha dicho que dentro de esos depositantes se encuentran intermediarios financieros, cooperativas, fondos de pensiones, fondos de asociaciones empresariales y hasta fundaciones, que como la Fundación Global, tenían cientos de millones de pesos en depósitos.

Como se ve esta crisis económica que nos arropa a todos, no tiene su origen en la expansión desproporcionada del gasto público, tal y como lo reconocen los organismos internacionales.

Por el contrario, el gobierno es uno de los más lesionados, viéndose obligado a constreñir el gasto público.

Convencido de que estábamos frente a una difícil situación, el Gobierno no vaciló en acercarse al FMI y someterse a la estricta disciplina que conllevan estos acuerdos.
Estoy consciente de que dicha disciplina es el mejor aporte que se puede hacer para recuperar la estabilidad de la economía dominicana, aun reconociendo el costo político que esta decisión implica.

A pesar de la estricta disciplina fiscal que el Gobierno se ha impuesto, hemos sido generoso con los recursos presupuestarios destinados a los ayuntamientos, a la Junta Central Electoral y al Congreso Nacional.

También, a las Organizaciones no Gubernamentales y al sistema judicial, instituciones todas, que han recibido aumentos significativos en el presupuesto del año 2004.

Como puede notarse, todo el peso del ajuste ha recaído sobre el Gobierno Central.
Es indudable que el aspecto mas crítico que golpea inmisericordemente los bolsillos de los dominicanos es la tasa de cambio.

Para quien les habla, se trata de un tema lacerante, porque en el se mezcla la dura realidad de las leyes económicas y la ambición desmedida de los especuladores.

La tasa de cambio es la causante de los exorbitantes aumentos que se han producido en los precios de todos los bienes y servicios que consume la población.
La tasa de cambio es la causante de la reducción del salario y del empobrecimiento real de la población.

Gracias a Dios, los acuerdos a que hemos arribado con el Fondo Monetario Internacional nos garantizan que recibiremos cuantiosos recursos en dólares, de las instituciones multilaterales de financiamientos.

Estos recursos nos permitirán hacer frente a los compromisos inmediatos del país con el exterior y continuar invirtiendo en la lucha contra la pobreza.

A esto se agrega que en marco del acuerdo con el Fondo, se ha incluido una reestructuración de la deuda bilateral con los países del Club de París.

Esto significará que no tendremos que desembolsar en el presente año, más de 300 millones de dólares por servicio de la deuda externa.

La combinación de los fondos frescos que vamos a recibir y de los pagos que no tendremos que realizar, creará indudablemente, las condiciones propicias, para que la tasa de cambio descienda al valor real de mercado.
Es en ese escenario alentador cuando se convoca a un paro, con un pliego de condiciones que todo el mundo sabe que en estos momentos el gobierno no está en condiciones de satisfacer.

Porque conozco el inmenso sufrimiento que la actual situación representa para las grandes mayorías del país, me identifico con muchas de sus demandas.
Y pueden estar seguros que gran parte de las ejecutorias de mi Gobierno han estado dirigidas a mejorar la suerte de los más necesitados.

En estos momentos, en plena temporada alta para el turismo, a la víspera de la celebración de la Serie de Béisbol del Caribe y faltando apenas 3 meses y días para la celebración de las elecciones presidenciales, esta huelga resulta inoportuna,
perjudicial a los sectores productivos, peligrosa para la paz social, y no contribuye en nada a la solución de los problemas económicos que padecemos.

Para darles una idea, 2 días de paralización de las actividades económicas de la Nación, representan más de 3 mil millones de pesos en pérdidas. Entonces cabe preguntarse ¿a quién es que le conviene este paro?.
Sé que para muchos de ustedes esta huelga es un desahogo de la angustia que la crisis produce en la vida y en el alma de cada cual, pero ningún partido o dirigente político con vocación de poder, puede ignorar el sentido negativo de esta protesta.
Pretender sacar ventajas políticas transitorias de los dolores y sufrimientos del pueblo es además de torpe, una acción insensata, desaprensiva e irresponsable.

Este gobierno ha respetado y respetará el derecho que tienen los ciudadanos a protestar de manera pacifica y civilista, como producto de un Partido que como el Revolucionario Dominicano ha hecho innegables aportes a la consolidación de la
democracia nacional y de la gobernabilidad que disfrutamos.

Siempre hemos estado, sinceramente abiertos al diálogo y a la concertación, sin exclusiones ni preferencias. Lo que no aceptaremos nunca es la violencia y la alteración de la paz ciudadana.
Oigase bien, la República Dominicana de hoy es el fruto del trabajo, de la unión y de la concordia.

Valoremos lo que tenemos.
No permitamos que la insensatez de algunos, imponga su voluntad a la mayoría y
perjudique la bien ganada imagen que tiene nuestra Nación de ser un oasis de paz,
seguridad y progreso en el mundo.
Buenas noches y que Dios los bendigas a todos.

 

 

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