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HIPOLITO MEJIA PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPUBLICA
EL DÍA DE LA VERDADERA ENCUESTA DISCURSO PRONUNCIADO EN EL ALMUERZO DE LA CAMARA AMERICANA DE COMERCIO
28 DE ABRIL DE 2004


Doctora Milagros Ortiz Bosch, Vicepresidenta de la República,

Señor Hans Hertell, Honorable Embajador de los Estados Unidos de América,

Señor Jorge Iván Ramírez, Presidente de la Cámara Americana de Comercio,

Distinguidos Miembros de la Mesa de Honor,

Señores Funcionarios del Gobierno,

Distinguidos Invitados,

Señoras y Señores:
Hoy me presento ante ustedes, para explicar cuáles serán las medidas y reformas más relevantes que adoptaremos en los próximos cuatro años.
Ofreceré también, las pautas de lo que hará nuestro Gobierno para continuar restaurando la estabilidad y el crecimiento, que fueron socavados por la crisis que otros incubaron y que a nosotros nos ha correspondido enfrentar con sacrificio y coraje.

Ustedes saben que NO es mi estilo hacer falsas promesas o discursos demagógicos, para caerle bien a ciertos sectores. Tampoco vengo a este escenario a pronunciar palabras que sean músicas para sus oídos, pues estoy consciente de que NO estamos en capacidad de hacer realidad esos cantos de sirenas.
La Nación demanda acciones, NO falsas promesas que tanto gustan a los evasores de responsabilidad.

Estoy plenamente consciente del efecto devastador generado por la crisis bancaria. Lo he visto en los rostros de miles de familias, que hacen esfuerzos heroicos para subsistir con pesos, que se encogen cuando llega el momento de hacer la compra.
También lo he visto en el empobrecimiento de la gran mayoría de las familias dominicanas.

No soy hombre que esconde la verdad.
Por eso, nuestro primer deber es devolver el poder adquisitivo a nuestra moneda: que el dinero rinda, que los precios bajen y luego se estabilicen, que se acabe de una
vez, la incertidumbre en que nos sumió la crisis bancaria incubada por otros.
Otros, que hoy se lavan las manos como Pilatos, negando su responsabilidad política e histórica en estos hechos.
Para lograr recuperar el poder adquisitivo del salario y el ingreso de nuestro pueblo, debemos atacar las causas que rompieron la estabilidad de los precios y la tasa de cambio.

Hemos avanzado en ese sentido: la tasa de cambio ha disminuido producto del serio esfuerzo fiscal y monetario, que hemos realizado en el marco del acuerdo con el
Fondo Monetario Internacional.
Y no se ha ubicado en la vecindad de 35 pesos por dólar, porque vivimos un intenso proceso electoral, donde todo se politiza y se juega con los temas más delicados, sin
importar las consecuencias.
Sólo basta escuchar al candidato del PLD, quien ha dicho que de alcanzar el poder, congelaría los certificados y reduciría los intereses que paga el Banco Central, a
cientos de miles de familias y de instituciones de todo el país.

Eso es lo que yo llamo jugar con candela.
Mi Gobierno, al tomar la decisión de rescatar a más de 700 mil depositantes, sé vio obligado a ejecutar medidas que inflaron la liquidez de la economía, pues más pesos
comenzaron a circular mientras la oferta de dólares permanecía inalterada.
Ante la abundancia de pesos, muchos apostaron a la devaluación, y sustituyeron sus pesos por dólares, aumentando la fuga de capitales.
Fue así como la profecía de la devaluación terminó cumpliéndose, dando lugar al surgimiento de altos niveles de inflación.
Hicimos lo correcto cuando tomamos la decisión de salvar a los depositantes y ahorrantes de los bancos colapsados.

De NO haberlo hecho, habríamos puesto en riesgo todo el sistema bancario.
De NO haberlo hecho, habríamos dado una estocada mortal a uno de los pilares fundamentales para el desarrollo económico de la nación: el ahorro de cientos de
miles de familias y empresas dominicanas.
Eso fue lo que defendimos y NO dudaría un instante en volver a hacerlo, pues sin ahorro NO hay desarrollo.
En nuestros dos primeros años de gobierno logramos reducir el déficit del sector público a la mitad.

Con un 2% de déficit alcanzamos uno de los niveles más bajos en todo el continente.
Ese es un logro que nadie puede borrar.
El rescate de los ahorrantes, sin embargo, provocó un aumento considerable del déficit.

Para enfrentar este choque interno, acordamos con el Fondo Monetario Internacional un programa de estabilización económica.

Aquí no ha habido improvisación. La hubo hace unos años cuando los que gobernaron olvidaron la importancia de una estricta y efectiva supervisión bancaria.
Aquí no ha habido conflictos de intereses. Los hubo hace unos años cuando nuestros gobernantes, olvidaron que no se puede ser al mismo tiempo Presidente de la República y asesor legal de un banco comercial privado.

El programa acordado con los organismos multilaterales tiene como uno de sus objetivos fundamentales fortalecer el sistema de supervisión bancaria, para evitar que vuelvan a repetirse episodios lamentables como la crisis del 2003.

Otro de los objetivos más importantes de este programa es crear las condiciones para mejorar las finanzas públicas.

Por eso presentaremos al Congreso Nacional durante el mes de julio, un proyecto de Ley de Reforma Tributaria y un conjunto de medidas dirigidas a racionalizar el gasto público.

Medidas que acordaremos con las instituciones internacionales de financiamiento, pero garantizando, en todo momento, que NO se reduzcan los subsidios a los más pobres del país.

Los programas que están dirigidos a mejorar las condiciones de vida de las familias más pobres y necesitadas del país, NO estarán sujetos a recortes.
Algunos sectores privilegiados del país han menospreciado ese marcado enfoque social de nuestro Gobierno. Como también menosprecian la gran deuda social que aún tenemos pendiente, con cientos de miles de familias que viven en la pobreza y la
marginalidad.

A esos sectores quiero decirles, que si hoy disfrutamos de una paz social, en medio de la mayor crisis económica y financiera registrada en nuestra historia reciente, es precisamente porque este Gobierno nunca ha descuidado su responsabilidad con los pobres.

NO la ha descuidado, a pesar de las grandes limitaciones que impone la crisis bancaria del 2003 y el duro proceso de ajuste macroeconómico que estamos implementando.

Por eso he dicho, que si esta campaña sigue sustentándose en promesas irreales e imposibles de cumplir, se crearán expectativas en la población, que podrían convertirse en una bomba de tiempo que explotaría en las manos de los mismos que las ofrecen, si llegaran al poder.

Ojalá esto nunca suceda, para que NO colapse nuestra democracia.
Retomando el tema de la reforma fiscal, quiero decirles que la misma tendrá entre sus principales objetivos eliminar el déficit público.
Mientras esa reforma se ejecuta, el Gobierno ha reducido su gasto sensiblemente.
Muchos se preguntan: cómo es posible que un partido de oposición tenga DIEZ veces más propaganda visual y anuncios televisivos y radiales por minuto, que el partido del Gobierno, cuyo candidato es el Presidente de la República.
O que el 80% de las costosas vallas en todo el país, presenta la imagen de un candidato de la oposición.

¿De dónde saca la magia morada todos esos recursos?
Algunos señalan que han sido prestados por todas las posibilidades.
¿Porqué nosotros, que tenemos el poder, no contamos con esa avalancha de recursos?

La respuesta es muy simple.
No pondremos en peligro nuestro programa de estabilización económica por nada en el mundo. Mantendremos la disciplina fiscal a toda costa.
Así como garantizamos la absoluta transparencia del proceso electoral, también garantizamos el cumplimiento de nuestros compromisos con la comunidad
internacional, que nos ha apoyado para que el país supere la crisis.
A los que dudaban de nuestro compromiso con la estabilidad y el esfuerzo fiscal, les estamos dando una lección.

Estoy convencido que la reforma tributaria que ejecutaremos, conjuntamente con la racionalidad del gasto, eliminará el déficit del sector público y reducirá la inflación asus niveles normales.

En el marco de la reforma tributaria, vamos a introducir modificaciones trascendentales en el impuesto sobre la renta, como una medida para aumentar el
poder adquisitivo de todos los dominicanos, pero en especial, el de la clase media.
Anuncio al país que en la reforma tributaria que ejecutaremos, la tasa del impuesto sobre la renta para las personas físicas será reducida del 25% al 15%.

Es decir que la clase media y todos los que ejercen profesiones liberales, y los que trabajan por cuenta propia, sólo pagarán un 15% de impuesto sobre la renta.
En el caso de las empresas, también reduciremos la tasa del impuesto sobre la renta de un 25% a un 15%.

Esta reducción allanará el camino a la urgente implementación del nuevo sistema de seguridad social, especialmente, en lo que se refiere a los fondos de pensiones, al
seguro familiar de salud y al de riesgo laboral.

Nos proponemos también eliminar de nuestro sistema tributario el impuesto a la herencia, es decir, el impuesto sobre sucesiones y donaciones.
Debido a que los bienes dejados en herencia ya han pagado impuestos, es injusto que vuelvan a pagarlos cuando su propietario fallece.

Junto a la reforma tributaria se producirá una rebaja del arancel máximo del 20% al 15%, con lo que se producirá una disminución general de los precios a los consumidores. Las demás tasas arancelarias, serán reducidas proporcionalmente.
El Gobierno no se quedará de brazos cruzados, mientras las medidas macroeconómicas producen las deseadas reducciones de precios.

Por ello, intensificaremos los programas de ventas populares de alimentos que ejecuta el INESPRE y relanzaremos el programa de venta de alimentos preparados a través de los Comedores Económicos.

En el caso de las medicinas, estamos disponiendo que a través de la Comisión Ejecutiva para la Reforma del Sector Salud, se contraten expertos internacionales
para poner en ejecución, el plan de reforma y modernización del programa de venta de medicamentos esenciales, PROMESE, a fin de garantizar a la población el acceso a medicamentos a precios subsidiados.

A lo anterior debe agregarse que el Acuerdo de Libre Comercio con los Estados Unidos implicará la reducción de los impuestos aduanales sobre los productos que vienen de esa Nación, lo cual también contribuirá a la reducción de los precios de la
mayoría de los artículos de consumo masivo.

La Reforma Tributaria que ejecutaremos deberá promover el ahorro, pues esa es la semilla para potenciar el crecimiento económico que deberá acompañar a la
estabilidad.

Ahora se entenderá mejor, él por qué era crucial el rescate de más de 700 mil depositantes y ahorrantes cuando colapsaron los bancos privados, pues ellos formaban parte de los que contribuyen al ahorro nacional.

Estabilizada la macroeconomía con la reforma fiscal, estarán dadas las condiciones para ejecutar un aumento considerable del salario de los trabajadores, que se
traduzca en un incremento del poder adquisitivo de los salarios.

Sin una reforma fiscal profunda que corte de raíz la inflación, los aumentos de salarios sólo servirían para atizar el fuego de la inflación. Y esto deben tenerlo claro todos los dominicanos.

Si un candidato NO tiene la capacidad ni el apoyo necesario en el Congreso Nacional, para aprobar una reforma fiscal que elimine las fuentes que causan la inflación, entonces ese candidato no podrá subir los salarios, NI bajar los precios de los
alimentos y las medicinas.

Si un candidato llega a Presidente y tratase de bajar los precios artificialmente o subir de igual forma los salarios, sin realizar una reforma fiscal, lo único que conseguirá es que los precios y la tasa de cambio, aumenten continuamente, generando una hiperinflación, que es el paso previo a la ingobernabilidad y la pérdida de la paz social.

Eso lo saben ustedes, también lo saben los candidatos, pero lo más importante es que todo el pueblo lo sepa antes del 16 de mayo.

Soy el primero en reconocer que con los salarios vigentes, los trabajadores urbanos, los maestros, los médicos, las enfermeras, los profesionales, los trabajadores del campo, los trabajadores de la construcción, los que trabajan en las empresas industriales, comerciales y de servicios, los que laboran en las zonas francas, en los hoteles, y en general todos los que viven de un salario, atraviesan por una situación angustiosa.
Anuncio al país, que una vez entre en vigencia la reforma fiscal, aumentaremos el salario de todos los trabajadores en un 30%.
Seis meses después, realizaremos un segundo aumento hasta alcanzar la recuperación total del poder de compra de los salarios de los trabajadores dominicanos.

Esto incluirá también a todos los pensionados y jubilados del Estado.
La política de estricto control monetario se mantendrá, hasta tanto la reforma fiscal comience a generar los ingresos adicionales, que aseguren la eliminación total del déficit del sector público.

La reforma fiscal y la restricción monetaria crearán las condiciones para una reducción gradual de la tasa de cambio y de la inflación.
Quiero referirme ahora a un tema que preocupa a cientos de miles de familias dominicanas, para llevarles sosiego, más aún, luego de las irresponsables declaraciones ofrecidas por el candidato presidencial del PLD.

Me refiero al tema de los certificados de inversión emitidos por el Banco Central. Esta institución ha emitido un total de 74 mil millones de pesos en certificados de inversión. De ese monto, sólo 12 mil millones, está en poder de personas que fueron
depositantes del BANINTER.

El resto de los certificados emitidos por el Banco Central, están en poder del público y de instituciones financieras.

Lo anterior sirve para demostrar, que el candidato del PLD no sabe absolutamente nada de lo que está diciendo, cuando plantea que eliminará el problema de los intereses que paga el Banco Central, congelando los certificados de inversión por 20
años y reduciendo la tasa de interés a un máximo de 6% anual.

Los dominicanos pueden tener la seguridad de que mientras YO sea el Presidente de la República, no habrá ni congelamiento de certificados, ni recortes unilaterales en las tasas de interés que reciben cientos de miles de familias y cientos de
instituciones, que confiaron en el sistema bancario nacional.
Y esto lo reafirmo, no como una promesa electoral, sino como un hecho cumplido, que seguiré cumpliendo, mientras dirija los destinos de la Nación.

Otro compromiso que tengo con los dominicanos y también con la comunidad internacional, es continuar con las acciones legales, dentro y fuera del país, para recuperar todos los bienes y recursos, que fueron extraídos indebidamente de los
bancos quebrados.

Esta es la forma más justa y equilibrada, para reducir significativamente la deuda acumulada por el Banco Central debido al rescate de los ahorrantes.
Lo injusto y desequilibrado es congelar certificados de inversión o reducir unilateralmente las tasas de interés para reducir el déficit, olvidándose de quienes provocaron la quiebra de los bancos.

Ese olvido sería desastroso y prefiero NO imaginar las consecuencias que generaría en nuestras presentes y futuras generaciones.

Quiero reiterar ante todos ustedes, que tenemos la voluntad, la fuerza necesaria y la calidad moral, para continuar estos procesos judiciales, dentro y fuera del país, y al mismo tiempo llevar a cabo las grandes reformas que se requieren, para eliminar el déficit cuasi-fiscal, estabilizar la economía y restaurar el crecimiento.

Me referiré ahora a otros temas de alta prioridad para el próximo Gobierno.
La política de inversión en obras de infraestructura física en todo el territorio nacional, repito, en todo el territorio nacional, que ejecutamos en el presente período de gobierno, será fortalecida durante los próximos cuatro años.

El objetivo es alcanzar una meta anual de inversión pública del 5% del Producto Interno Bruto, equivalente a 30 mil millones de pesos, lo que será posible una vez aprobemos la reforma tributaria y racionalicemos el gasto público.

En base a lo anterior, he asumido el compromiso con los líderes y representantes de las provincias y comunidades del país, de concentrar la mayor parte de estos recursos, en nuevas obras esenciales que requieren los habitantes de esas
comunidades, impulsando la generación de empleo y el bienestar de las familias.

El mantenimiento y rehabilitación de todas las obras viales, así como de los canales de riego, acueductos y caminos vecinales, recibirán un fuerte apoyo dentro de los programas de inversión que ejecutaremos durante los próximos cuatro años.
Asimismo, concluiremos más de 1,500 obras en ejecución a nivel nacional, incluyendo grandes presas y obras viales, que son fundamentales para el desarrollo nacional.
Si logramos en 4 años difíciles, superar en obras terminadas y monto de inversión a todos los Gobiernos que nos precedieron, nadie debería dudar que superaremos esa meta en los próximos 4 años, cuando las circunstancias serán más favorables.

Quiero ahora, presentar nuestra oferta de reforma de uno de los sectores que más preocupaciones ha generado al pueblo dominicano y a todos sus gobernantes. Me refiero al sector eléctrico.
La Ley General de Electricidad será modificada para permitir la reestructuración de la industria, en un proceso consensuado con todos los actores del sistema.
Esta reestructuración estará dirigida a eliminar la baja calidad del servicio, las altastarifas que pagan los usuarios, la insostenibilidad financiera de las empresas eléctricas, y los elevados subsidios gubernamentales.

Abordaremos sin rodeos otros aspectos estructurales del sector eléctrico, incluyendo el destino de las empresas distribuidoras adquiridas por el Estado. Esto se hará dentro del marco del Decreto No.1036-03, el cual creó una Comisión Mixta de los
sectores público y privado, para tales fines.

Solicitaremos el apoyo del Banco Mundial y del BID para lograr que este objetivo, se cumpla en el 2005 de la manera más transparente y beneficiosa para el país.
La generación hidroeléctrica permanecerá en manos del Estado, a fin de garantizar los recursos necesarios, para ofrecer el subsidio a los más pobres vía una tarifa social.

Los subsidios a la energía eléctrica y al gas propano, serán orientados exclusivamente a los sectores de menores ingresos.
Los recursos que se liberen con la racionalización de estos dos subsidios, se destinarán exclusivamente a la intensificación de los programas sociales en favor de los más pobres, comenzando con el financiamiento a las familias de menores
ingresos que deseen establecer microempresas, lo que estimulará sensiblemente la creación de empleos.

Durante el período 2004-2008, nos proponemos aumentar de 120 a 300 mil, el número de madres que reciben el subsidio mensual, condicionado a la asistencia regular de sus hijos a las escuelas, y al chequeo periódico de su salud en los
hospitales públicos.

Para compensar por la pérdida del poder de compra, el monto del subsidio será aumentado de RD$300 a RD$500 mensuales a partir de enero del 2005.

El subsidio a la tarifa del transporte público en autobuses se mantendrá, a fin de proteger a los trabajadores de menores ingresos, del impacto negativo que el alza de los precios del petróleo, tiene en el costo del pasaje en carros y autobuses privados.

Es bueno que todos sepan, que en este período de Gobierno, hemos tenido que erogar 2 mil millones de dólares más de lo que se erogó durante el Gobierno anterior, para cubrir las necesidades de importaciones de petróleo. Esto, sin contar el
efecto negativo que provocó el corte en el suministro de Venezuela por varios meses.

La pobreza extrema ha sido atacada en su raíz. En nuestra gestión de Gobierno hemos logrado sustituir los pisos de tierra, las paredes de tabla de palma y tejemaní y los techos de yagua, por pisos de cemento, paredes de madera y blocks y techos
de zinc, a un total de 42 mil viviendas.

Yo les aseguro, que de ser electo Presidente para el próximo período, en el territorio nacional no quedará una sola vivienda con piso de tierra.

Desde que asumimos el Gobierno, hemos ejecutado 350 mil soluciones habitacionales, a pesar de la crisis.

Nos proponemos ejecutar 500 mil soluciones habitacionales, con lo cual en 8 años habríamos resuelto más del 70% de las demandas de viviendas que encontramos.

Uno de los programas más impactantes que estamos desarrollando, para promover la erradicación de la pobreza, lo constituye la entrega de títulos de propiedad, a las familias que durante 10 ó más años, han estado viviendo en terrenos propiedad del CEA, del IAD y de Bienes Nacionales.

A la fecha, ya hemos entregado 135 mil títulos a estas familias, y esperamos llegar a 175 mil a finales del mes de julio.

La entrega de estos títulos, ha constituido un instrumento efectivo para la lucha contra la pobreza, al convertir en sujeto de crédito al beneficiario.
Es por ello, que asumo el compromiso de entregar en los próximos cuatro años, 400 mil títulos más, a las familias que aún no han recibido el suyo.

Nos enorgullecen los logros alcanzados en este cuatrienio en el campo de la educación, y nos compromete a llegar más lejos en los próximos 4 años.

El próximo año escolar marcará el inicio de un Nuevo Plan Decenal de Educación, que tendrá en cuenta, los requerimientos que la globalización presentará a todos aquellos países en desarrollo, que desean utilizar el libre comercio como plataforma para el crecimiento económico con equidad.

El Nuevo Plan Decenal de Educación contará con 5 pilares fundamentales.
En primer lugar, estará el incremento en el número de horas dedicada a la docencia, hasta alcanzar gradualmente la meta del día completo de enseñanza que prevalece en los países desarrollados.

En segundo lugar, está la mejora en la calidad y equidad de la enseñanza escolar, focalizando inicialmente los esfuerzos en las escuelas más pobres.

En tercer lugar, está la modernización del contenido de la educación escolar primaria y secundaria. Esto implicará acentuar la educación en el área de las ciencias, de las matemáticas, y de la lectura comprensiva en español, así como en el uso de nuevas tecnologías para el aprendizaje, como las computadoras.

Dentro de este pilar, nos proponemos introducir una reforma trascendental, que permitirá conformar los recursos humanos requeridos, para que los dominicanos puedan beneficiarse de los frutos de la globalización de los mercados.

En el Nuevo Plan Decenal de Educación iniciaremos un intenso programa de la enseñanza del inglés en las escuelas públicas. Apoyaremos simultáneamente la enseñanza de otros idiomas en los centros universitarios del país.

El cuarto pilar es la mejora en la capacidad de los maestros, incorporando nuevas metodologías, así como programas de entrenamiento dentro y fuera del país, contratación de expertos y profesores del exterior, y el pago de salarios atractivos y competitivos a los profesores.

El quinto pilar estará conformado por los programas de crédito educativo y las becas presidenciales, para estudiantes y maestros de secundaria, y estudiantes universitarios que demuestren un nivel de desempeño ejemplar.

La ejecución de este Nuevo Plan Decenal de Educación requiere de un liderazgo fuerte, con convicción, pero ante todo, un liderazgo abrazado a la más absoluta transparencia.

 

 

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