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DISCURSO DEL SEÑOR PRESIDENTE EN LA XXIV CONFERENCIA DE JEFES DE GOBIERNO DE LA COMUNIDAD DEL CARIBE (CARICOM)

Su Excelencia Percival J. Patterson, Primer Ministro de Jamaica;

 

Señores Jefes de Gobierno de la Comunidad del Caribe;

 

Señor Secretario General de la Comunidad del Caribe;

 

Señores Ministros;

 

Señores Delegados a la Conferencia;

 

Damas y caballeros:

 

Me complace inmensamente compartir nueva vez con los colegas Mandatarios del Caribe en ocasión de esta Cumbre Anual de Jefes de Gobierno de CARICOM.

 

Agradezco sinceramente el honor de haberme convocado a este encuentro de los gobiernos de esta pujante comunidad caribeña, de cuyos esfuerzos por construir una región próspera y segura para su gente, forma parte la Republica Dominicana.

 

Deseo también agradecer la cálida hospitalidad que nos ha ofrecido el Gobierno y el pueblo de Jamaica.

 

La feliz coincidencia de esta reunión con la celebración del Treinta Aniversario de la integración de la Comunidad del Caribe constituye un motivo más, que realza el regocijo que sentimos al compartir con ustedes esta ocasión.

 

Hay que reconocer que la CARICOM es una referencia obligada en materia de integración económica para nuestro Hemisferio. Es una experiencia única, cuyo liderazgo ha sabido interpretar los signos de los tiempos.

 

Los protocolos sobre los cuales se ha ido construyendo y consolidando la integración económica, social y política del espacio geográfico de la CARICOM son un ejemplo indiscutible de visión y perseverancia de quienes han tenido la responsabilidad de llevar a cabo este proceso en medio de todas las dificultades que significa construir la unidad sin perder la diversidad presente en nuestros diferentes pueblos.

 

 

Entre las instituciones que dan significado a esa unidad, están la Corte de Justicia del Caribe, en cuyo desarrollo ha tenido un destacado papel el Primer Ministro Patterson, y la Maquinaria Regional de Negociaciones.

 

Estas instituciones expresan la verdadera independencia de los estados de la región, constituyendo además un soporte fundamental para el crecimiento y dinamismo del comercio intra-regional.

  

La Maquinaria Regional de Negociaciones es un mecanismo eficiente para lograr la mejor inserción posible en la globalización que puede ser avasalladora para muchas de las economías de nuestra región.

 

Deseamos congratular a nombre del pueblo dominicano, a los países de la CARICOM, a su liderazgo y a su gente por este magnífico instrumento de desarrollo que han sabido crear y hacerlo crecer, ajustándolo a los tiempos, pero siempre preservando y protegiendo a su gente.

  

Muchas felicidades por estos 30 años de esfuerzos y logros indiscutibles.

Hoy he venido a reiterar el deseo y compromiso de nuestro país de profundizar las relaciones políticas con ustedes, nuestros vecinos y amigos de la CARICOM.

 

Estoy convencido de la necesidad de tener un Caribe fuerte y unido, como única forma de lograr una articulación beneficiosa a nuestros pueblos, con los diferentes bloques económicos que caracterizan el globalizado mundo de hoy.

 

El lugar donde se realiza este evento no puede ser más placentero y representativo de una de nuestras principales actividades y fuente de empleo, ingresos y divisas. Esta linda ciudad de Montego Bay es una autentica expresión de la industria turística, líder de los servicios en el Caribe.

 

Este sector ha sido y continuará siendo clave para el desarrollo de nuestras naciones, y por eso debemos apreciarlo en toda su magnitud.

 

Resulta interesante destacar que aunque el comercio de mercancías continúa teniendo una gran importancia dentro del intercambio hemisférico y mundial, el comercio de servicios refleja el crecimiento más alto, impulsado por la expansión de las telecomunicaciones y el comercio electrónico, además del turismo.

 

En esta sesión de la Conferencia nos corresponde tratar un tema trascendental en el presente y futuro de la Región, las Negociaciones Externas del Caribe.

 

Actualmente todos nuestros países estamos trabajando de manera simultánea en varios foros multilaterales y regionales y, al mismo tiempo, en negociaciones bilaterales dentro y fuera del Hemisferio Americano.

 

Los cambios económicos, políticos y sociales a partir del Acuerdo de Cotonou entre el Grupo de Estados de Africa, Caribe y Pacífico (Grupo ACP) y la Unión Europea, y las repercusiones de dichos cambios sobre la cooperación y, sobre todo, en la política comercial de la Unión Europea, han marcado el rumbo de las relaciones de nuestra Región con Europa.

 

Después de un proceso preparatorio, el lanzamiento formal de las negociaciones comerciales de Cotonou se ha revelado como un debate crucial sobre el alcance y contenido de las regulaciones y las concesiones prevista en dicha acuerdo, aún en su

primera fase.

 

Las conclusiones de este debate, que culminará en una nueva generación de acuerdos comerciales con vigencia a partir del 2008, tendrán consecuencias de largo plazo para las poblaciones de todo el Grupo ACP, pero especialmente para nuestros

países caribeños.

  

En este punto es justo reconocer los aportes realizados por la Maquinaria Regional de Negociaciones de CARICOM, la cual ha examinado cuidadosamente las condiciones de reciprocidad y sus implicaciones para la región.

  

También ha puesto en evidencia la necesidad de mejorar la competitividad en el Caribe con vistas a afrontar las nuevas regulaciones que surjan de los acuerdos comerciales.

 

Además ha elaborado una " Guía para las Negociaciones del Caribe en la Fase II". Esta Guía ha sido objeto de estudio en varias reuniones y seminarios en los últimos meses, por parte de expertos, ministros y funcionarios que han enriquecido el documento, y en las cuales han participado técnicos dominicanos.

  

Su versión final será determinante para fijar la posición caribeña dentro del Grupo ACP cuando se inicien en firme los intercambios de propuestas en la segunda fase comercial de Cotonou.

 

En el proceso de discusión y estudio de la Guía, como también de las propias negociaciones, existen una serie de principios que no pueden olvidarse ni dejarse de lado.

  

El respeto a la soberanía, la solidaridad ACP y la interdependencia mutua deben de ser preservados en los futuros acuerdos.

 

Asimismo, necesitamos definir una estrategia en cuanto a las posturas defensivas de los privilegios adquiridos.

 

El acervo de concesiones inherentes al Convenio de Lomé IV debe tratar de mantenerse, pero en forma coherente con el resto de las negociaciones multilaterales.

 

La alternativa de obtener paquetes de beneficios diferenciados por región, debe sopesarse contra la solidaridad del Grupo ACP y la fuerza que ella significa.

 

Tenemos que decidir cuál de las alternativas podrá asegurar un resultado más completo y efectivo en la asociación con Europa.

 

Esta es la tarea principal de nuestros negociadores, pero a nosotros nos corresponde trazarles la pauta.

 

El otro escenario que requiere nuestra atención, en el ámbito multilateral, es el de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

 

Además de las corrientes de la globalización, nuestros Gobiernos están comprometidos con la OMC en una serie de acciones para la liberalización comercial.

 

Sin embargo, este otro proceso también debe manejarse teniendo en cuenta algunos principios básicos como la protección de los sectores vulnerables, tanto humanos como económicos; el alivio de la pobreza y la preservación del medio ambiente.

 

Los temas fundamentales para este entorno, son obviamente, la Agricultura y la Propiedad Intelectual, especialmente en lo que se refiere a los medicamentos.

 

Garantizar un adecuado acceso de nuestros productos a los mercados desarrollados, estableciendo mecanismos de salvaguarda y eliminando los subsidios; y tener la flexibilidad de atender a las enfermedades en condiciones de emergencia que

confronte una población, son algunos de nuestros objetivos como países en desarrollo dentro de la OMC.

  

Por ello saludamos y apoyamos la iniciativa de la Maquinaria al organizar el seminario para los miembros de CARIFORO, el Foro de Estados ACP del Caribe, en preparación a la Conferencia Ministerial de la OMC que tendrá lugar en Cancún, México, en septiembre de este año.

 

En este proceso también participa la República Dominicana contribuyendo a preparar una propuesta caribeña que eventualmente podrá combinarse con la declaración planteada por el Grupo ACP y contrastarse con la que están gestando los países

industrializados.

 

En adición a los aspectos que hemos señalado, hay un tema que concierne a todas las negociaciones comerciales, y es el tratamiento a las asimetrías que existen entre nuestras economías y las de otras naciones grandes.

 

Las pequeñas economías no tenemos capacidad de competir en igualdad de condiciones.

 

Necesitamos un tratamiento especial y diferenciado que tome en cuentas las asimetrías de nuestras pequeñas naciones, con su alto grado de vulnerabilidad y limitada capacidad de adaptación a los cambios, como es el caso de las naciones caribeñas.

  

Las negociaciones comerciales en Cotonou, como también en la OMC y en el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) deben servir a todos nuestros Gobiernos para facilitar y promover la prosperidad económica y social, además de contribuir a liberalizar el intercambio de bienes y servicios entre nuestros países.

 

De nada serviría la apertura económica si ella no significa más recursos y mejores oportunidades para nuestra gente.

  

De nada les serviría tampoco la apertura comercial a las grandes naciones dentro y fuera de nuestro Hemisferio, si ésta no contribuye a elevar la capacidad productiva generadora de ingresos, de manera que se fortalezcan los mercados en ambas

direcciones.

 

Nosotros, los estados caribeños del Grupo ACP, estamos obligados a impulsar con renovado entusiasmo la actual etapa de negociaciones en que estamos inmersos, con el único propósito de fortalecer la cooperación y el intercambio comerciar, sobre

el cual se basa el desarrollo de nuestros pueblos.

 

Para poder tener éxito en este proceso, debemos ser creativos, solidarios y perseverantes en la consecución de las metas propuestas.

  

Antes de terminar deseo cumplir un encargo de mi esposa Doña Rosa Gómez de Mejía, dirigido a las Primeras Damas de la Región del Caribe, miembros de la Décimo-segunda Conferencia de Primeras Damas, Esposas y Representantes de Jefes

de Estado y de Gobierno de las Américas.

 

La Primera Dama dominicana desea recodarles la importancia de su presencia en dicha Conferencia, la cual tendrá lugar en nuestra capital los días 15 y 16 de octubre del presente año.

 

El tema elegido para la ocasión es Juventud y Pobreza, en sus 3 dimensiones fundamentales:

 

La educación para el trabajo y la vida; La educación para una vida saludable y libre de violencia y; La educación para la vida en familia y en sociedad.

 

Desde la Quinta Conferencia celebrada en Santa Lucía en 1994 no se había vuelto a celebrar este evento en nuestra comunidad caribeña, por lo que es una excelente oportunidad para aprovechar este Foro, impulsando acciones que contribuyan a

nutrir la Agenda Social de los gobiernos de la región.

 

Mi esposa y quien les habla estaremos muy complacidos de acoger en nuestro territorio y brindarles a sus distinguidas esposas y delegadas a dicha Conferencia toda la hospitalidad y cariño con que nuestro pueblo recibe a quienes nos honran con

su visita.

 

Finalmente, colegas y amigos caribeños, vean en la República Dominicana a un aliado y socio comprometido con las iniciativas y esfuerzos que estamos obligados a impulsar de manera conjunta, para que la voz de nuestros gobiernos y la esperanza

de nuestros pueblos reciban la atención de aquellas naciones relacionadas con nuestro progreso y bienestar.

 

Muchas Gracias.

 

 

 

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