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DISCURSO DEL SEÑOR PRESIDENTE EN LA REUNIÓN DEL PARLAMENTO CENTROAMERICANO (PARLACEN)

 

Doña Milagros Ortiz Bosch, Honorable Vicepresidenta de la República

 

Señora Armida de López Contreras, Honorable Vicepresidenta de Honduras

 

Senador Jesús Vázquez Martínez, Honorable Presidente del Senado de la República

 

Diputado Alfredo Pacheco, Honorable Presidente de la Cámara de Diputados, Honorable Augusto Vela Mena

 

Presidente del Parlamento Centroamericano,

 

Diputado Joaquín Ricardo, Honorable Presidente de la Comisión Política y de Asuntos Partidarios del Parlamento Centroamericano.

 

Señor Armando Calderón Sol, Ex-presidente de El Salvador y Miembro del PARLACEN,

 

Señores Miembros de la Junta Directiva del PARLACEN,

 

Honorables Miembros del Cuerpo Diplomático Acreditado en Nuestro País,

 

Distinguidos Invitados,

 

Señoras y Señores.

 

En nombre del gobierno y del pueblo dominicanos, les doy la más cordial bienvenida a nuestro país, a todos los delegados y delegadas que nos visitan, con motivo de la celebración del Tercer Encuentro de Mujeres Políticas de Centroamérica y República Dominicana, del Tercer Foro de Turismo y de la Décimo Segunda Conferencia de los Partidos Políticos de la región Mesoamericana.

 

La República Dominicana se siente honrada y contenta de recibirles a todos ustedes, distinguidos amigos y compañeros de las luchas políticas de nuestra querida región.

 

Los temas que debatirá durante estos días el PARLACEN, han sido sintetizados en tres palabras claves: Pobreza, Gobernabilidad y Neoliberalismo.

 

La pobreza es, sin dudas, el mayor desafío que enfrentan nuestras naciones, debido al doloroso impacto que impone en las condiciones de vida de nuestra gente, así como también por las profundas implicaciones que tiene en la gobernabilidad de nuestros países.

 

Pero igual importancia tiene para el futuro de nuestras naciones, la solución que de manera conjunta, podamos presentar los gobiernos de la región, a las amenazas de la apertura comercial irracional y el neoliberalismo económico.

 

El tema de la pobreza fue el objeto principal de la Conferencia Mundial celebrada por las Naciones Unidas en El Cairo, Egipto, en 1994, donde se dieron cita los principales líderes mundiales en la Conferencia Internacional sobre Población y el Desarrollo.

 

Como bien se dijo en el referido evento, citamos: "las decisiones que adopte la comunidad internacional en los próximos años tendrán profundas consecuencias para la calidad de vida de todas las naciones".

 

A pesar de los muchos intentos realizados en la década transcurrida desde esta Conferencia, es muy poco lo que ha cambiado a favor de los pobres.

 

Los problemas sobre el desarrollo humano, lejos de resolverse, se agravan por cuanto a las condiciones presentes se agregan las demandas de más de 90 millones de personas que anualmente se integran al planeta tierra

 

Los problemas se agravan en los países pobres por la alta tasa de desempleo, por la persistencia del hambre, por la escasez de agua potable, por las deficiencias de servicios sanitarios, por el mal estado de las viviendas y la precaria infraestructura productiva.

 

La existencia de un crecimiento económico desigual complica las posibilidades de enfrentar con éxitos las inequidades sociales en nuestras naciones.

 

Esta realidad se ve agravada por la presencia de términos de intercambio comercial desbalanceados entre las naciones más desarrolladas y las más pobres.

 

Pues aparte de enfrentar políticas discriminatorias, ya sea por razones técnicas o de cuotas, en violación de las normas de la Organización Mundial del Comercio, debido al poco valor agregado, nuestras naciones se ven obligadas a vender más barato sus productos y comprar más caros los bienes y servicios que importan de los países desarrollados.

 

En la región de Centroamérica y el Caribe, donde más del 50 por ciento de la población vive por debajo de la línea de pobreza, estas condiciones son una amenaza constante a la gobernabilidad y a la paz social.

 

El tema de la gobernabilidad democrática, es un reto permanente a nuestros sistemas políticos, porque en condiciones tan complicadas se hace en extremo difícil concretizar los ideales del Buen Gobierno a que están comprometidos nuestros partidos y sus líderes una vez en el ejercicio del poder.

 

El Buen Gobierno necesita ofrecer oportunidades de empleo, educación, salud, acceso a fuentes de alimentos de calidad, servicios públicos adecuados, bienestar y desarrollo para todas las personas que habitan en nuestras naciones.

 

Cuando hablamos de Buen Gobierno, estamos hablando de satisfacer necesidades tan básicas, que muchas veces olvidamos, que se trata de las carencias más elementales de la subsistencia humana, las cuales en muchos casos, nuestros países no han podido resolver.

 

Frente a los impactos y perspectivas de la globalización, es evidente que la mejor alternativa que tienen las economías pequeñas como las nuestras, es la integración.

 

Integración significa unir todas las energías de nuestros pueblos para empujar en una misma dirección.

 

Integración significa que el Area de Libre Comercio, Producción y Desarrollo que estamos construyendo entre Centroamérica y el Caribe, con más de 70 millones de consumidores, sea una realidad palpable y asumida por todos nuestros pueblos.

 

La República Dominicana reitera su disposición de fortalecer la unidad estratégica con Centroamérica y de servir de puente para acercar a esa región con la del Caribe.

 

Si los centroamericanos y los caribeños nos integramos y definimos una línea de actuación conjunta en el marco de las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas que se proyecta para el año 2005, estamos seguros que los resultados serán altamente beneficiosos para nuestros pueblos.

 

Con la integración, los dominicanos ganaremos a menos de 120 kilómetros de distancia terrestre una costa en el océano Pacífico y los centroamericanos recuperarán la explotación y el disfrute de su costa en el Mar Caribe, que hasta ahora no han explotado, porque han concentrado su mayor actividad en el corredor marítimo del pacífico.

 

La zona de Centroamérica y el Caribe, desde el punto de vista de la geopolítica, ocupa el lugar más equidistante hacia los principales mercados mundiales, vale decir de Norteamérica, Europa, Asia y Suramérica.

 

Integrados nos convertiremos en una gran zona de comercio y progreso, porque podremos pensar en el desarrollo, en nuestra zona, de la fabricación y reparación de barcos, del recibo y trasiego de cargas marítimas a gran escala, la promoción del turismo multidestino, atrayendo millones de personas que tomarían nuestra zona como la ruta de sus vacaciones y muchas otras actividades económicas que serian potencializadas con nuestra integración.

 

Sin embargo, para que la integración sea una realidad y se desarrolle en armonía con los intereses de nuestras naciones es preciso que existan instancias de consulta y dialogo que hagan posible su funcionamiento.

 

Para ello, debemos institucionalizar la Cumbre de los Presidentes de la comunidad de Centroamérica y la República Dominicana y la creación del Consejo de Cancilleres.

 

También la integración de los jueces de todos los países a la Corte de Justicia, el fortalecimiento del Banco Centroamericano de Integración Económica, el  otorgamiento de facultades legislativas al Parlamento Centroamericano, con carácter vinculante de todas sus iniciativas.

 

Igualmente la creación del Comité Consultivo para el Consejo Económico y Social, con representación de los gobiernos, los empresarios y los trabajadores.

 

El PARLACEN está llamado a ser un importante instrumento de la integración y la cooperación entre los pueblos de la región.

 

En este sentido, es necesario que en la próxima Cumbre de presidentes les sean ratificadas las facultades que le otorga el Protocolo y el Tratado de Tegucigalpa, suscrito el 13 de diciembre de 1992. 

 

De mi parte, pueden seguir contando con el respaldo incondicional y la voluntad que tiene la República Dominicana de suscribir los protocolos de Tegucigalpa y del PARLACEN, con el propósito de ingresar como miembro de pleno derecho en el Sistema de Integración Centroamericana y en su órgano político representativo, el Parlamento Centroamericano.

 

Los grandes hombres de Centroamérica y el Caribe que lucharon por la integración de nuestros pueblos, representados en el ejemplo heroico de Francisco Morazán, Justino Barrio, José Cecilio del Valle, Eugenio María de Hostos, Juan Pablo Duarte y Omar Torrijos entre otros, desde el lugar inmenso de su gloria, nos contemplan y nos estimulan a continuar sin descanso el camino emprendido, hasta ver cristalizado los sueños de progreso, bienestar, paz, democracia y libertad a que tienen derecho los esperanzados pueblos de nuestros países.

 

Viva la unidad, la integración y la amistad de Centroamérica y la República Dominicana.

 

Que tengan mucho éxito en sus deliberaciones y que disfruten su presencia en nuestra tierra.

 

Muchas gracias.

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