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Discurso del señor Presidente de la República Ing. Hipólito Mejía en el funeral del ex-presidente Dr. Joaquín Balaguer.

Señores Familiares del Presidente Joaquín Balaguer

Señores Miembros de los Poderes del Estado

Señor Representante de la Honorable Gobernadora de Puerto Rico

Señores Miembros del Cuerpo Diplomático

Señores Secretarios de Estado

Señoras y Señores:

Hoy despedimos al Doctor Joaquín Balaguer con el respeto y el dolor que produce la pérdida de un hombre cuya dilatada trayectoria pública ha gravitado, probablemente como la de ningún otro dominicano, en la vida de la Nación.

No ha existido en la historia dominicana una personalidad con tanta influencia como la de este hombre excepcional, al que hoy damos el último adiós.

Conocedor a fondo de nuestra sociedad ejerció su influencia, a veces con la sabiduría propia de un maestro, y otras veces con la habilidad pragmática de un buen artesano.

Casi un siglo de vida es un privilegio, y lo es más cuando en ese lapso se ha tenido laoportunidad de realizar una obra tan amplia y fecunda como la encarnada por el Doctor Joaquín Balaguer.

Su desaparición física priva a la Nación de uno de sus hijos más preclaros de este siglo. Un hombre que nació para servir y vivió sirviéndole a su país hasta el último momento de su vida.

El pensamiento y la conducta política de este hombre esclarecido que hoy despedimos, serán necesariamente, estudiadas por las generaciones venideras, a quienes corresponderá emitir su juicio histórico acerca de este dominicano singular.

Sólo el instinto político extraordinario del que fue dotado por la providencia, permitió alDoctor Joaquín Balaguer superar los vaivenes e incertidumbres que significó el tránsitohacia la democracia en nuestra Nación, a partir de la muerte de Trujillo.

Pero ahora, más que resaltar sus datos biográficos prefiero reseñar la nobleza con que este hombre ilustre me trató como gobernante y amigo.

Todos sabemos que la política es cambiante y en muchos sentidos, circunstancial. Por muchos años fui un opositor vehemente a Joaquín Balaguer. Le combatí con fuerza, aunque al mismo tiempo con respeto. Para entonces nunca le había tratado personalmente.

Con el paso de los años y mientras era un simple aspirante a la nominación presidencial de mi partido, amigos comunes nos juntaron en la casa que entonces tenía el Doctor Balaguer en las lomas de Guaigüí, La Vega, con motivo de la donación que hizo de este inmueble a la Iglesia Católica.

En aquel tranquilo lugar que Balaguer parecía disfrutar al máximo, con su hablar sereno, pausado y profundo, me dijo al despedirnos,"Usted será Presidente, y cuando ocurra cuente conmigo".

Hago esta revelación, ahora, como un reconocimiento a la extraordinaria capacidad decolaboración que desde aquel encuentro me demostró el Doctor Joaquín Balaguer.

Hombre de cultura universal, orador, poeta y ensayista, su fama de escritor dotado de una rica prosa, trascendió las fronteras del país y se extendió por el mundo entero.

No hay un solo país que hayamos visitado como gobernante, donde no se tenga conocimiento de la obra de este dominicano ilustre que hoy despedimos llenos de dolor.

A pesar de esa grandeza y de todos los reconocimientos que merecidamente se le hacían, fue un hombre sencillo que amó la discreción y desdeñó el lujo.

Balaguer ha sido para quien les habla, no un político a quien se recurre por conveniencia, sino un amigo, y una fuente oportuna de consejos, que me ha entregado en la intimidad.

Siempre con la mira puesta en el bien del país, y nunca pensando en su bienestar particular.Por la delicadeza, el afecto y el respeto con que me trató, nuestros encuentros devinieron en reuniones fraternas, que en ocasiones se convirtieron en diálogos similares a los que sostienen los padres con sus hijos.

"Proclamo aquí, en este Palacio Nacional, desde donde ejerció su autoridad por veintidós años, a veces con mano fuerte y en ocasiones con guantes de seda, que Joaquín Balaguer Ricardo no tiene sustituto en la política dominicana.

Señoras y Señores:

Venimos a despedir al político consagrado, al enamorado de las artes y las letras, autor de una prolífera obra en el campo de la cultura. Venimos a despedir al Presidente que llenó buena parte del país de importantes obras de infraestructura.

Adiós Doctor Joaquín Balaguer Ricardo, tiene usted el honor de haber sido el dominicano con mayor influencia en la vida social y política de la Nación durante toda su historia, y la honra de haber sido estadista de éxito, escritor de altos quilates, consejero de momentos difíciles, y al final de sus años, centro del equilibrio político.

Nos deja usted Presidente Balaguer, un extraordinario legado de servicio a la patria. Su obra y su pensamiento vivirán por siempre en el corazón del pueblo dominicano.

Pido a los dominicanos que despidamos a este hombre singular, con todo el respeto yadmiración a que le hace merecedor su obra, sus aportes al desarrollo económico y social del pueblo dominicano, sus aportes a la literatura nacional y universal y su profundo amor por la patria a cuyo engrandecimiento le dedicó toda su vida.

Como jefe del Estado, en mi nombre, en el de mi familia y en el del Gobierno Nacional, rindo este homenaje póstumo a un dominicano excepcional.

A sus familiares les ofrezco nuestra solidaridad y nuestro respeto y pido a Dios les de la necesaria resignación y consuelo ante lo inevitable e irreparable.

Reciban también nuestras sentidas condolencias los seguidores y amigos del Doctor Joaquín Balaguer por la sentida muerte de quien fue su guía y líder.

Que descanse en paz.

 

 

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