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Discurso inaugural del señor Presidente de la Republica Don Hipólito Mejía ante el II Foro Iberoamericano de ministros de Medio Ambiente, celebrado en el Centro de Convenciones deBarceló Bávaro, entre los días 12 y 13 de julio del 2002.

 
Señoras y señores:

 


Les doy la más cordial bienvenida en nombre del pueblo, del Gobierno Dominicano y del mío propio. Para nosotros, la visita de todos ustedes, Ministros de Medio Ambiente deIberoamérica, es un hecho que nos complace y que nos honra, y por ello les agradezco haber acogido nuestra invitación para venir a participar en este Segundo Foro Iberoamericano de Ministros de Medio Ambiente.


Interpreto su presencia en nuestro país como un reconocimiento al clima de paz, democracia y tranquilidad que vive hoy el pueblo dominicano.


Los dominicanos estamos muy orgullosos de poder compartir con todos los pueblos y gobiernos de la gran comunidad iberoamericana, los esfuerzos e iniciativas que juntos impulsamos para alcanzar las metas del desarrollo sostenible.


Los temas de este Foro que sirve de reunión preparatoria a la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que celebraremos en este mismo lugar en noviembre próximo, son de una importancia excepcional para el progreso de nuestras naciones.


De ahí el énfasis de los tres temas principales de esta reunión: desarrollo sostenible,manejo integrado de los recursos hídricos, y manejo racional de las áreas protegidas  para un turismo sostenible.


De los análisis y discusiones que ustedes habrán de realizar en estos dos días, los Jefes de Estado y de Gobierno esperamos recomendaciones claras y racionales.


Recomendaciones que nuestros gobiernos puedan poner en práctica para mitigar o eliminar la pobreza de nuestros pueblos al tiempo que conservamos los recursos naturales a que tienen derecho las próximas generaciones.


Esta reunión tiene lugar un mes y medio antes de la Cumbre de Johannesburgo en la cual el mundo renovará su compromiso con los objetivos del desarrollo sostenible.


En este sentido es oportuna la ocasión para expresarles que la República Dominicana está firmemente comprometida con los principios y objetivos del desarrollo sostenible, que es el tema central de la Cumbre de Johannesburgo.


Siendo Secretario de Estado de Agricultura, hace ya más de veinte años, me di cuenta de que el manejo de los recursos naturales requería de un tratamiento especial por parte del Estado.


No encontré mucho eco en aquella ocasión. Estábamos todavía a doce años de la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro, y tuve que contentarme con esperar hasta que el destino me dio la oportunidad de promover y promulgar la Ley General de Medio Ambiente y Recursos Naturales, como la primera ley de mi gobierno.


En la preparación de esta Ley General de Medio Ambiente y Recursos Naturales participaron más de 300 organizaciones sociales, civiles, militares, gubernamentales y comunitarias, las cuales estudiaron y discutieron durante varios años las experiencias de los demás países de la región, incluyendo España y Portugal.


Llegué a la Presidencia con una clara visión de que la República Dominicana, al igual que muchos otros países, requiere poner una mayor atención a la protección y conservación de los recursos naturales y el medio ambiente, como forma de garantizar la sostenibilidad del desarrollo económico.


Al igual que muchos otros países, hemos desarrollado una pujante agricultura, perodescuidando la conservación de los suelos y de los bosques que generan el agua en las cuencas altas de la isla, y provocando una gran pérdida de la biodiversidad.


Al igual que muchos otros países, hemos desarrollado una industria turística que sirve hoy de sostén a la economía nacional, pero que ya empieza a manifestar los efectos de lo que fue un crecimiento desordenado que es necesario regular para que los recursos naturales sigan siendo el sostén del turismo por muchos años en el porvenir.


Al igual que muchos otros países, hemos desarrollado una industria de la construcción sobre la base de una minería de agregados que ha impactado negativamente en el medio ambiente, especialmente en los lechos de nuestros ríos. Y al igual que muchos otros países, hemos perdido billones de toneladas de tierra arrastradas por las densas lluvias tropicales después de haber sido deforestadas por los aserradores, los campesinos itinerantes o los ganaderos.


Aun cuando nuestras emisiones de gases de invernadero son todavía mínimas, el pasivo ambiental que arrastra la República Dominicana tiene que ser pagado por ésta y las próximas generaciones.


El saldo de esa deuda no puede realizarse si no contamos con un ordenamiento legalfundamentado en un amplio proceso educativo y participativo en todos los niveles de la sociedad.


Por ello, en estos dos años, el Gobierno Dominicano, por intermedio de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales, ha venido trabajando con todos los actores involucrados para producir, difundir y aplicar los reglamentos, normas y procedimientos que hoy hacen posible una gestión ambiental más racional que en el pasado.


Gracias a esta labor normativa y regulatoria, llevada a cabo con energía gerencial, hoy, la República Dominicana ejecuta un Programa Nacional de Reforestación, junto con el sector privado, orientado a fortalecer y desarrollar una industria forestal autosuficiente y sostenible.


Este programa, que se apoya en una amplia red de viveros de gran tamaño, deberá convertir a nuestro país en un exportador neto de madera y otros productos forestales en un plazo de quince a veinte años.


Todo ello mientras se reforestan las cuencas críticas que producen el agua que consume la población, y se establecen nuevas fincas forestales en lo que hoy son potreros mal atendidos, despoblados o abandonados.


También hemos logrado establecer un conjunto de normas ambientales para el manejo del ruido, gases, desechos sólidos y líquidos, radiactivos y tóxicos. De esta manera, el pueblo dominicano tiene hoy, un instrumento que está utilizando cada vez con mayor frecuencia, para protegerse de ciertos daños ambientales.


Esas normas ambientales son el resultado de numerosas consultas con el sector privado y las diferentes instancias de gobierno, y teniendo en cuenta las convenciones ambientales de las Naciones Unidas que la República Dominicana ha ratificado.


Como parte de este proceso de fortalecimiento, la semana pasada promulgué un Decreto poniendo en vigor las normas ambientales y los procedimientos para la minería no metálica y extracción de materiales para la construcción.


Este sector, como ustedes bien saben, es fundamental en la economía de cualquier país en crecimiento.


El Gobierno Dominicano negoció durante más de año y medio con el sector privado la redacción de esas normas en numerosas reuniones, y confeccionamos un estatuto legal dentro de la Ley General de Medio Ambiente y Recursos Naturales, que servirá para organizar e institucionalizar las actividades de este importante sector industrial.


En lo adelante, sector privado y gobierno, contaremos con reglas claras y transparentes a las cuales acogerse para regular esta importante actividad que sirve de base a la industria de la construcción.


Para la industria turística y el ecoturismo, que cada día adquiere más importancia en
el mundo, el Gobierno Dominicano está ejecutando un ambicioso Programa de Valorización de Áreas Naturales basado en el principio de que la gente defiende mejor aquello que mejor conoce.

 

 

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