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Discurso del Excelentísimo señor Presidente de la República Dominicana en la Cumbre del Consejo de Ministros de la ACP-UE.



Señor Presidente del Consejo de Ministros ACP,

Señor Presidente del Consejo de Ministros de la Unión Europea,
Señoras y Señores Ministros,


Honorable Señor Comisario Europeo para el Desarrollo y la Ayuda Humanitaria,

Honorable Secretario General del Grupo de Estados ACP y Co- Secretario General del
Consejo de Ministros ACP-Unión Europea,


Honorable Co-Secretario Europeo del Consejo de Ministros ACP-Unión Europea,
Representantes de las instituciones ACP y ACP-Unión Europea,


Representantes de la sociedad civil,


Honorables invitados,


Señoras y señores,


En nombre de todo el Caribe y del pueblo, del gobierno de la República Dominicana y en mi propio nombre, me complace profundamente darles la más cordial y cálida bienvenida a nuestro país. Sentimos gran honra y regocijo al recibir a los distinguidos Ministros y delegados de Africa, el Pacífico, el Caribe y la Unión Europea, representantes de países con los que nos unen estrechos lazos históricos, de cultura, cooperación y hermandad.


A la Secretaría General ACP, al Consejo de la Unión Europea y, en particular, a España, su actual Presidente, así como a las diferentes instituciones de la República Dominicana, mis congratulaciones por el valioso trabajo preparatorio que ha hecho posible este encuentro.


Esta reunión anual del Consejo de Ministros ACP-UE me ofrece, como presidente de la Cumbre ACP, una oportunidad excepcional para reiterar el compromiso de nuestro Grupo con los principios establecidos en el Acuerdo de Asociación suscrito en Cotonú hace dos años.


A propósito de nuestra Asociación, quiero felicitar al Grupo ACP por los esfuerzos hechos para llevar a buen término la ratificación del Acuerdo de Cotonú con una rapidez encomiable. Este logro representa la determinación de nuestros Estados, y de sus dirigentes de contribuir a la construcción de una verdadera asociación, mediante la toma de decisiones y de medidas responsables en los plazos convenidos.


Deseo también, en nombre del Grupo ACP, felicitar a los ocho países de la Unión Europea, así como a la Comisi6n Europea, por la parte que les corresponde en el proceso de ratificación de este acuerdo. A los Estados miembros de la Unión Europea que aún no lo han ratificado les aliento a hacerlo, ya que la continuidad de la dinámica y la agilización de esta exitosa e innovadora asociación es evidente y razonablemente deseada por los 77 Estados ACP y sus millones de habitantes.


Creo que además de propicia, esta ocasión está íntimamente vinculada a los resultados del consenso de Monterrey, especialmente a las medidas concretas tomadas por la Unión Europea, los Estados Unidos y otros países industrializados para un aumento, en el corto plazo de los flujos de recursos para combatir la pobreza.


Por otra parte, el liderazgo demostrado por la Unión Europea en la Cumbre de Barcelona de marzo de este año, en la que se acordó aumentar el nivel de la Asistencia Oficial para el Desarrollo, manifiesta una actitud cada vez mayor frente a la necesidad de poner en ejecución medidas urgentes para reducir este flagelo en el mundo.


De la misma manera, los compromisos anunciados por los Estados Unidos y Canadá para abrir aun más sus mercados a las exportaciones de los países menos desarrollados, y de Africa en particular, representan un claro apoyo tanto a favor de la lucha contra la pobreza como a favor de la Nueva Asociación Económica para el Desarrollo de Africa (NEPAD).


No debo dejar pasar este momento sin decir algunas palabras sobre la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible que tendrá lugar en Sudáfrica dentro de dos meses.


Al igual que la Conferencia de Monterrey, esta Cumbre debe servir de plataforma para renovar los compromisos de la Cumbre del Milenio y de la Primera Cumbre de la Tierra, en las que se subrayó, una vez más, que la reducción de la pobreza, así como la producción y los modelos de consumo sostenibles, seguían siendo los objetivos generales del desarrollo.


Ahora bien, muy a pesar de estos signos esperanzadores, nuestra tarea y nuestro objetivo debe seguir siendo la necesidad de que nuestros ciudadanos participen de manera equitativa en los beneficios derivados del crecimiento económico y por consiguiente, de nuestros mecanismos de cooperación del desarrollo del proceso de globalización.


Debo expresar al respecto, que para mejorar la cooperación en beneficio de nuestros pueblos, el apoyo a la agricultura y al desarrollo rural deben constituir el centro de nuestras preocupaciones. Todos Ustedes estarán de acuerdo conmigo en que la agricultura y el desarrollo rural inciden de manera importante en el segmento más amplio de nuestras poblaciones.


La falta de inversión en agricultura y en el ámbito rural en casi todos nuestros países, donde un alto porcentaje de su población vive en el campo, ha obstaculizado los esfuerzos emprendidos para reducir la pobreza de manera eficaz, para mejorar la seguridad alimentaria y para lograr la sustentabilidad económica y medioambiental.


Estas reflexiones me obligan a expresar que en el proceso de ejecución de los mecanismos de cooperación previstos en el Acuerdo de Cotonú para aumentar la productividad y los flujos financieros, la Unión Europea es un aliado imprescindible en nuestros esfuerzos por fortalecer nuestra participación en la economía mundial en un plano de equitativa competitividad.


Copresidentes,


Señores Ministros,


Debo expresar en este momento, algunas palabras acerca de las próximas negociaciones comerciales entre la Unión Europea y el Grupo ACP. Hemos establecido el 27 de septiembre de 2002 como fecha para el lanzamiento de estas negociaciones. Es, pues, fundamental para el Grupo ACP que ellas constituyan los cimientos de una sólida, estrecha y justa asociación comercial entre las dos partes.


Estas negociaciones deberán tener como objetivo principal el fortalecimiento de la unidad y la solidaridad del Grupo ACP y deben tender a consolidar y promover nuestros procesos de integración regional.


En ellas debemos hacer hincapié en el principio del trato especial y diferenciado,consecuencia lógica y justificada de los distintos niveles de desarrollo existentes entre los Países ACP y la Unión Europea. Por último, aunque no por ello menos importante, el nuevo régimen comercial entre el Grupo ACP y la Unión Europea debe estar basado en la sustentabilidad. Esta sustentabilidad debe relacionarse con el aumento al máximo de los efectos positivos y la reducción al mínimo de los negativos, reconociendo así las implicaciones sociales y políticas que contribuyen a la gobernabilidad de nuestros países.


Antes de poner término a estas palabras debo referirme a la República de Haití, pueblo vecino y hermano de la República Dominicana. Como gobierno solidario de todos los que sufren por el flagelo del hambre y de la exclusión, hacemos un sincero llamado para que se comprenda que ese país precisa de una cooperación capaz de contribuir a solucionar sus acuciantes problemas sociales y a coadyuvar en el perfeccionamiento de sus instituciones políticas y democráticas. Tenemos la esperanza de que aquí, en esta reunión del Consejo de Ministros ACP-Unión Europea, este llamado encontrará un eco favorable.


Estoy convencido de que los resultados de este encuentro representarán una valiosacontribución a la noble meta de reducir la pobreza en el mundo, particularmente en los países ACP.

 
Una vez más deseo darles la más calurosa bienvenida a todos ustedes. Les aseguro unas deliberaciones coronadas de éxito y una agradable estadía en el República Dominicana.:
Muchas gracias.

 

 

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