primi sui motori con e-max

Discurso pronunciado por el señor  Presidente de la República, Hipólito Mejía, 5 de febrero de 2001.

 

Queridos Conciudadanos:

Esta noche me dirijo a ustedes para explicar la política social del Gobierno.

Me refiero a los programas e iniciativas que ya estamos ejecutando, y las nuevas acciones que emprenderemos para neutralizar el impacto transitorio que las medidas fiscales han generado en los precios, distorsionando su real magnitud y afectando a

las familias pobres y de clase media.

Empezaré por señalar que el objetivo central de nuestra política social es disminuir la Pobreza.

 

Durante décadas los políticos dominicanos hemos pronunciado cientos de discursos en los que teorizamos sobre como reducir la pobreza. Si por discursos fuera, en el país no habría un solo pobre. Pero lo cierto es que la reducción de la pobreza y la mejoría en la distribución del ingreso no se producen con buenos discursos y buenas intenciones. Ha llegado la hora de pasar del discurso a la acción.

 

Ganamos el respaldo de las grandes mayorías ofertando un programa de gobierno que, en lo esencial, se centra en la lucha contra la pobreza y contra la corrupción.

La consigna, LA ESPERANZA DE LA GENTE, nunca fue para mí un simple mensaje de campaña. Al contrario, esa frase expresaba y expresa mi lealtad y compromiso con la propuesta que hizo el Doctor José Francisco Peña Gómez.

 

Basado en esa visión, hemos articulado una estrategia coherente para enfrentar nuestros problemas como nación El gobierno que presido tiene muy claro que, para avanzar en la lucha contra la pobreza debemos, en primer lugar, generar oportunidades de ingreso y empleo para los desocupados y para los que tienen sueldos y salarios de hambre.

 

Debemos también promover y mejorar las capacidades de todos los miembros de las familias de escasos recursos, enfatizando las de los niños desde sus primeros meses. Pero sin olvidar que hay que promover la participación de los pobres en la cruzada que liberará a sus hogares del círculo vicioso en que se encuentran.

Para esta participación, contamos con el apoyo de las organizaciones de la Sociedad Civil, especialmente aquellas que trabajan con dedicación y honradez en los barrios y comunidades de todo el país, promoviendo, ejecutando y gestionando recursos para proyectos y acciones encaminadas hacia el bien común.

 

Por ello, anuncio que nuestro Gobierno ampliará e intensificará los esfuerzos y mecanismos de colaboración con estas organizaciones para ejecutar nuestra política social.

 

Los ayuntamientos, que este año recibirán mucho más recursos, deben integrarse activamente a este Plan, compartiendo sus costos y aportando sus experiencias y capacidades.

 

Partiendo de lo anterior, hemos diseñado una política social que se fundamenta en tres componentes.

 

El primero, es el presupuesto de este año, donde se asignan más de 10 mil millones de pesos para acciones de inversión y asistencia social.

El segundo, es la Ley de Seguridad Social, la cual contiene, los elementos que garantizan, en el mediano y largo plazos, la protección que ofrece un seguro de salud, de trabajo y de pensiones, que mejoren las condiciones de vida de todas las

familias dominicanas.

 

Y el tercero y último es el conjunto de los nuevos programas y medidas que aliviarán el impacto transitorio de las reformas económicas todavía insuficientemente asimiladas.

 

Antes de entrar en el detalle de cada uno de estos componentes, debo destacar que nuestra meta principal, la que nos dará la seguridad de poder cumplir con este Plan de Lucha contra la Pobreza, es y seguirá siendo el crecimiento económico con

equidad, es decir el desarrollo nacional.

 

Nuestra meta en el año 2001, no es sólo crecer a una tasa cada vez mayor sino convertir ese crecimiento en un medio de transformación de nuestra sociedad para hacerla más justa y equitativa.

 

Es así como lograremos darle un rostro humano al desarrollo.

Reitero el compromiso del Gobierno que presido con la estabilidad económica. Los empresarios del país y del exterior pueden tener la seguridad de que quien les habla, no antepondrá nada, absolutamente nada, a la necesidad de mantener la estabilidad.

Sin estabilidad no hay crecimiento sano. Y sin crecimiento sano, no es posible reducir la pobreza.

 

En el presupuesto del año 2001, hemos asignado recursos a proyectos de inversión y asistencia social, que alcanzan un monto superior a los 10 mil millones de pesos. Es bueno que todos los dominicanos sepan esto. Pero también deben saber en qué vamos a invertir ese dinero, por lo que me permitiré mencionar algunos de los proyectos de mayor impacto que ejecutaremos este año, antes de entrar a los nuevos proyectos que anunciaremos como parte de nuestra política social.

 

Por ejemplo, en educación, es de alta prioridad el desayuno escolar estamos tomando las medidas para ampliar las raciones diarias y llevarlas a un millón 450 mil niños y niñas provenientes de hogares pobres. Este es un aumento de mas de un

20% de la cobertura actual.

 

El conjunto de medidas en educación incluye la entrega de 40 mil bicicletas a estudiantes aprovechados de las zonas marginales urbanas y rurales; 1,250 becas de Post-grado para maestros en Gestión de Centros; la ampliación del Programa de

Educación Integral para beneficiar 20 mil niños pobres; un programa masivo de Asistencia Médica en las escuelas en coordinación con la Secretaría de Salud Pública, cubriendo 350 mil estudiantes en edades de 5 a 10 años; la entrega de 200 mil

uniformes y de 6 millones y medio de libros para beneficiar a un millón y medio de estudiantes; el importante Programa de Alfabetización de Adultos que beneficiará a 98 mil personas; y el Programa de Capacitación de Maestros y Directores de Centros, que abarcará 25 mil personas.

 

Todas estas acciones se complementan con la construcción de 4 mil nuevas aulas y centros escolares en todo el país y el equipamiento completo de estas instalaciones.

La educación es la vía esencial que tenemos para librarnos permanentemente de la pobreza. Es también la vía para alcanzar el crecimiento económico con equidad que conduce al desarrollo integral.

 

En Salud, los recursos presupuestados permitirán darle atención primaria y asistencia social a 2.9 millones de personas. La vacunación masiva alcanzará un millón 200 mil niños y se contempla una ampliación significativa de los servicios de

atención a los Círculos Infantiles, a los Hogares de Ancianos y a los Centros de Atención a Discapacitados.

 

Continuaremos mejorando las instalaciones hospitalarias del país y los servicios que se ofrecen en ellas.

 

También se hará una inversión de 60 millones de pesos en la construcción de más de 100 nuevos Centros Periféricos de Atención Primaria, para integrar a numerosos barrios y comunidades a la amplia red de servicios de salud que estamos

organizando a nivel nacional.

 

Igualmente, estamos ampliando la cobertura de los Programas de Ventas de Medicamentos a precios subsidiados, a través de las Boticas Populares. Nuestra meta es llegar a instalar mil boticas antes de finalizar el año, recordando que cuando

llegamos al Gobierno sólo habían funcionando unas 350.Estamos aumentando también la inversión social en tres áreas que para el Gobierno son fundamentales: la vivienda, el suministro de agua potable y caminos vecinales.

 

Tenemos recursos presupuestados para construir 60 nuevos acueductos urbanos y rurales, así como para la ampliación de la red de acueductos existentes en 98 comunidades, que facilitarán este servicio a 50 mil familias.

 

Para que tengan una idea del costo de estas obras, se asignaron en el presupuesto del 2001 un total de 3 mil 900 millones de pesos para inversión, donde se incluye el acueducto de la Línea Noroeste, que es una promesa de campaña que cumpliré

aunque sí les aseguro que su costo será mucho menor de lo que el Gobierno anterior tenía pensado pagar.

 

Igualmente, iniciaremos de inmediato un proyecto de reparación de 40 cañadas en barrios de la capital a un costo de 325 millones de pesos. El problema de las cañadas se ha constituido en uno de los mayores dolores de cabeza de las familias en los

barrios pobres, donde muchas personas han perdido la vida a causa de las inundaciones y de múltiples enfermedades.

 

En vivienda durante el año 2001 iniciaremos la construcción y mejoramiento de más de 50 mil unidades.

 

Quiero anunciar a todo el país que en los próximos días firmaremos un convenio con contratistas privados por medio del cual se aportarán terrenos del Estado para la construcción de viviendas de bajo costo destinadas a beneficiar a familias de bajos

ingresos.

 

Para seguir impulsando nuestro sistema productivo, las asignaciones al sector agropecuario incluidas en el presupuesto del 2001, comprenden una asistencia directa a 20 mil pequeños y medianos productores para la siembra de un millón de tareas.

 

También se incluye la entrega de material de siembra, semillas certificadas, así como herramientas y equipos a unos 130 mil productores en todo el país. Todo este plan representa recursos por unos 300 millones de pesos.

 

Además, los productores podrán contar con una cartera de créditos de 3,200 millones de pesos del Banco Agrícola. El INESPRE, por su parte, tiene programado este año el montaje de 700 mercados de productores en puntos estratégicos en todo

el país. Esto significa una inversión de 800 millones de pesos que beneficiarán a 500 mil familias, en nuestra lucha contra la pobreza.

Finalmente, tenemos recursos asignados para desarrollar un ambicioso programa de rehabilitación de caminos rurales en todo el país con una inversión que supera los 450 millones de pesos.

 

No quiero concluir este capítulo sin antes referirme al sector eléctrico. El gobierno dedicará este año la suma de 4 mil millones de pesos al subsidio de la tarifa eléctrica, cifra que representa alrededor del 6% del presupuesto general de la Nación.

 

Queda claro, pues, que el presupuesto del 2001 hace un aporte significativo al ingreso real de la mayoría de los dominicanos. Permite generar una cantidad muy significativa de empleos directos e indirectos. Y crea también oportunidades para

favorecer a los más necesitados mediante el gasto social en sectores claves, tales como la educación, la salud, la vivienda y la alimentación.

Antes de pasar a los últimos anuncios y medidas que introduciremos como parte de nuestra política social, quiero detenerme brevemente en una de las reformas más importantes para mejorar en el mediano y largo plazos las condiciones de vida de

todos los dominicanos. Me refiero al Proyecto de Ley de Seguridad Social.

La reforma de la seguridad social, la reforma tributaria y la arancelaria, son las tres reformas madres que sustentan la estrategia de desarrollo económico y social del gobierno. Es una pena que entrando al Siglo 21 nuestro país no garantice a sus

habitantes la protección que ofrece un seguro de salud para la familia ni un sistema de pensiones solidario, justo y financieramente viable.

Es por eso que deseo que Senadores y Diputados hagan un esfuerzo patriótico para que tengamos aprobado este proyecto de ley antes del 27 de Febrero.

 

No puede haber un mejor aporte a los trabajadores, que celebrar todos la fecha de la Independencia Nacional con la entrada en vigencia de un verdadero régimen de Seguridad Social.

 

Antes de que termine el Gobierno que presido casi 5 millones de dominicanos se beneficiaran de un seguro de salud eficiente y solidario.

De una cobertura actual que apenas alcanza el 15% de la población, pasaremos a cubrir con el seguro de salud, al 62% de los dominicanos en los próximos 4 años.

 

Al nuevo sistema aportarán el Estado, las empresas y en menor medida, los trabajadores. Los pobres estarán protegidos por el nuevo sistema, gracias al aporte del Estado.

 

Antes que termine este período de gobierno, mas del 60% de los trabajadores estarán protegidos por un sistema de pensiones que les garantizara vivir decentemente cuando alcancen la edad de retiro.

A este sistema también aportaran el Estado, las Empresas y en menor medida, los trabajadores, que podrán usar sus recursos para ganar intereses todos los días.

Definitivamente, el alcance e impacto de la Ley de Seguridad Social muestran lo que debe contener una estrategia de lucha contra la pobreza vista en una dimensión universal, solidaria, justa y equitativa.

 

Así como estamos propiciando las condiciones para la creación de empleos y creando subsidios selectivos para los más pobres, nos interesa corregir el persistente problema del elevado costo de la vida que afecta a todos los dominicanos.

Yo me hago la siguiente pregunta, ¿Acaso sirve de algo otorgar un subsidio a una familia si luego esos recursos serán absorbidos por los elevados precios de los alimentos?

 

Hemos articulado una estrategia de apoyo al campo dominicano, que nos permitirá incrementar significativamente la producción de cultivos de ciclo corto.

De esa manera, inundaremos los mercados de alimentos a partir de los meses de marzo y abril, lo que provocará una reducción en los precios que pagan todos los dominicanos.

 

Ya vieron ustedes la semana pasada que los medios de comunicación informaron la rebaja de precios del arroz, la habichuela, la cebolla, el ajo, y otros productos básicos. Esto es una muestra de lo que pasará en los próximos meses. Pero la gente no puede esperar dos o tres meses para que los precios de todos los alimentos comiencen a bajar.Ni tampoco vamos a permitir que algunos comerciantes que se aprovechan de los ajustes fiscales, para alterar los precios arbitrariamente, se salgan con la suya. Debemos actuar ahora. Debemos actuar ya.

Quiero informarles a todos mis conciudadanos que las medidas y acciones que a continuación daremos a conocer, han sido el resultado de intensas y agotadoras consultas con la sociedad civil, que tuvieron lugar en las últimas dos semanas en varias ciudades del país.

 

No tengo palabras para expresar mi agradecimiento profundo a toda la gente que participó en estas consultas. Me limitaré a decirles que el pueblo dominicano sabe cómo reconocer los nobles esfuerzos de su gente.

Conciudadanos, esta noche quiero hacer una exhortación sincera y patriótica a todo el comercio nacional, para que corrija los aumentos desmedidos que se han estado produciendo en los precios de los alimentos que consume el pueblo dominicano,

tomando como excusa la reforma fiscal que comenzó a implementarse a partir del primero de enero. Estamos dando un plazo de diez días para que esto ocurra.

 

Si la especulación desmedida se mantiene, el Poder Ejecutivo habilitará un Fondo Transitorio de Estabilización de Precios por 2 mil millones de pesos, que será administrado por el INESPRE, bajo la supervisión estricta de la Sociedad Civil y el Poder Ejecutivo.

 

En ese sentido, nombraré a tres distinguidos dominicanos de reconocida honradez como supervisores de este fondo de contingencia.

 

Con este Fondo, el INESPRE, comprará localmente a los productores, o importará, si es necesario, aquellos alimentos cuyos precios hayan sido incrementados en exceso. Los alimentos serán vendidos directamente por los puestos de venta del INESPRE en todo el territorio nacional a precios que reflejen un margen de rentabilidad razonable.

Una vez estabilizados los precios, el INESPRE suspenderá las importaciones y reembolsará estos recursos a la Tesorería Nacional.

 

Estoy impartiendo instrucciones al Director General de Impuestos Internos, para que oriente los procesos de fiscalización impositiva hacia aquellos comercios e industrias que están desvirtuando la aplicación de las reformas aprobadas en diciembre.

Con estas medidas, pueblo dominicano, les aseguro que los alimentos van a bajar de precios. De una u otra forma, van a bajar de precios. Porque en la mayoría de loscasos, no hay razón válida que justifique la escalada alcista de precios en los alimentos básicos.

 

Esperen los resultados y ustedes mismos me darán la razón.

La estrategia del Gobierno para reducir la pobreza tiene como soporte fundamentalla creación de empleos, especialmente, a través del estímulo de la microempresa, el desarrollo barrial y los programas de reforestación.

 

Quiero darles hoy una importante noticia sobre la estrategia del Gobierno para fomentar el empleo.

 

A partir del próximo mes de marzo y utilizando parte de los recursos que generará la reforma tributaria, comenzaremos a destinar 40 millones de pesos mensuales para financiar el Programa de Microempresas Familiares, en condiciones muy favorables.

 

El costo de este plan será de 400 millones de pesos en el año 2001 y se destinará con preferencia a pequeños proyectos que tienen la potencialidad de expandirse con una inversión adicional que hoy está fuera del alcance de sus propietarios.

El plan además beneficiará a mujeres jefas de hogar, discapacitados y otros grupos vulnerables de la población pobre.

 

Con este Programa podremos generar más de 100 mil nuevos empleos por año.

El Fondo de Desarrollo Social (FODES), adscrito al Consejo de Lucha contra la Pobreza, administrará estos fondos, que se canalizarán a través de las organizaciones de base y asociaciones sin fines de lucro, que estén acreditadas o tengan probada experiencia en este campo.

 

Anuncio también que, a partir del mes de marzo de este año, bajo la dirección y coordinación de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales, comenzaremos a ejecutar el Programa de Creación de Empleos y Desarrollo Forestal.

 

Este programa empleará a jóvenes de las zonas rurales que se encuentran desempleados y que en su primera etapa perseguirá la creación de 25 mil puestos de trabajos.

 

El costo anual de este programa ascenderá a 300 millones de pesos, sólo para el 2001, lo que incluye pago de salarios, transporte, compra de plantas, utensilios de siembra y gastos de administración y supervisión.

 

Otra importante iniciativa que emprenderemos de inmediato es el Programa de Mejoramiento de Barrios, que ejecutará el Gobierno a través de PROCOMUNIDAD, la Dirección General de Desarrollo de la Comunidad y la Comisión Presidencial de Apoyo

al Desarrollo Barrial, en coordinación estrecha con los ayuntamientos, las juntas de vecinos, y otras instancias de la Sociedad Civil.

 

Los proyectos que se financiarán en los barrios pobres de las ciudades y que tienen un alto impacto en la creación de empleos, son: reparación de viviendas, recogida de basura, reconstrucción de calles y cañadas, agua potable, aceras y contenes y

cualquier iniciativa de inversión que contribuya con el saneamiento barrial.

Sólo en este año invertiremos recursos en este Programa por un monto de 400 millones de pesos.

 

En total, invertiremos en los tres proyectos mencionados, mil 100 millones de pesos en el 2001, creando al menos 150 mil nuevos empleos.

 

Los resultados y acciones estarán a la vista en muy poco tiempo. Les prometo que estos proyectos se ejecutarán y sus efectos se sentirán en todos los sectores.

Las propuestas y medidas que anunciaré a continuación y que complementan las anteriores, persiguen en su conjunto, mejorar la situación económica de los grupos de más bajos ingresos.

 

En el ámbito de la asistencia social quiero dejar claramente establecida la posición del Gobierno. No creemos que los subsidios generalizados son beneficiosos en un país de escasos recursos, que necesita prestar atención a quienes verdaderamente

requieren del apoyo estatal.

 

Ante la escasez de recursos hacemos del subsidio dirigido a los sectores mas necesitados, nuestra opción preferencial.

Tampoco creemos que la repartición arbitraria de dinero, o de funditas con alimentos, sea aceptable como una sana política social; esas prácticas sólo promueven el clientelismo político, la corrupción y sólo son "pan para hoy y hambre para mañana".Una verdadera política social tiene que crear las bases para que las familias mejoren realmente sus condiciones de vida de forma permanente.

 

Creemos que una política de asistencia social debe promover también el compromiso y la responsabilidad del beneficiario para superar su condición de pobreza.

Este nuevo enfoque de la política de asistencia social es el que ahora ponemos en acción.

 

Anuncio a todo el país que he impartido instrucciones precisas al Secretario Técnico de la Presidencia, a la Secretaria de Estado de Educación, al Director del Plan Presidencial contra la Pobreza, al Administrador General del Banco de Reservas y al

Administrador del Banco Agrícola para que en un plazo de 15 días presenten al Poder Ejecutivo el Programa de Subsidio Familiar destinado a beneficiar a las familias pobres del país.

 

El Programa de Subsidio Familiar consistirá en la identificación de 300 mil familias con hijos en edad escolar y que asisten regularmente a las escuelas públicas localizadas en las comunidades y barrios más pobres del país.

Para que este programa de subsidio focalizado sea creíble, en su conformación deben participar activamente instituciones con mucha credibilidad.

 

Es por esa razón que le he solicitado a diferentes organizaciones y personas de reconocido prestigio y destacadas por sus servicios a la comunidad, para que conformen un grupo de trabajo que elabore el padrón de beneficiarios, el cual debe estar listo en un período de 60 días.

 

El subsidio consistirá en la entrega de una Tarjeta de Ayuda Social a 300 mil familias, principalmente mujeres provenientes de hogares pobres, cuyos hijos muestren una elevada tasa de asistencia a las escuelas públicas.

Este subsidio lo estarán recibiendo, a más tardar, a partir del mes de mayo de este año.

 

En una primera fase y como plan experimental, la Tarjeta de Ayuda Social permitirá a las familias beneficiadas retirar 300 pesos todos los meses en las sucursales del Banco de Reservas, del Banco Agrícola y de otras entidades a ser determinadas.

Tanto el monto como el número de beneficiarios, podrán aumentar dependiendo del comportamiento de los ingresos fiscales.Con esos recursos, las familias beneficiadas podrán comprar los bienes y servicios que deseen, sea en los puestos de venta del INESPRE o en los colmados.

 

El costo total de este programa para el año 2001 será de 720 millones de pesos, recursos que obtendremos mediante ahorros resultantes de una mayor disciplina en el manejo del gasto público.

Los beneficiarios que violen el compromiso de mantener la asistencia regular de sus hijos a las escuelas públicas, perderán su derecho a usar la Tarjeta.

Porque lo que estamos promoviendo con ella no es sólo un alivio para hoy sino una inversión para el futuro.

Los niños pobres que hoy desertan de la escuela están condenados a ser mañana tan pobres como sus padres. Si perseveran en sus estudios, apoyados responsablemente por sus madres y sus padres, podrán romper la cadena que transmite la pobreza de una generación a otra.

Otra iniciativa que anunciamos al país, y que hemos decidido poner en ejecución de inmediato, es el Programa de Estancias Infantiles Comunitarias, las cuales estarán ubicados en zonas marginales y áreas industriales, turísticas y de zonas francas.

Las madres de los infantes podrán delegar el cuidado de sus niños a las mujeres entrenadas en cuidado infantil que laborarán en estos centros.

Asimismo, los centros ofrecerán a los niños y niñas de tres meses a dos años, atención en las áreas de salud, nutrición y aprendizaje. También se les dará orientaciones a los padres y tutores.

Esta acción se complementará con los Centros Infantiles de Atención Integral (CIANI), que actualmente atienden a niños y niñas de 2 a 6 años, los cuales serán ampliados y fortalecidos.

 

Este nuevo Programa permite facilitar la inserción de las mujeres en el mercado de trabajo, incluyendo el desarrollo de microempresas con el apoyo financiero del Programa que mencionamos anteriormente.

El mismo tendrá un costo de 380 millones de pesos en el año 2001, y beneficiará a 20 mil familias a la vez que se generan más de 10 mil empleos.

El Programa estará a cargo del Consejo Nacional para la Niñez (CONANI), que trabajará en estrecha coordinación con las organizaciones comunitarias, la Secretaría de Estado de Educación, la Secretara de Estado de Salud y la Secretaría de Estado de la Mujer. Para facilitar la integración de la mujer al mercado laboral, también ejecutaremos un programa de atención y orientación a madres adolescentes que viven atrapadas en la pobreza de nuestros barrios y campos.

 

El mismo consiste en establecer un sistema de apoyo, con base comunitaria, que les garantice atención médica, nutricional y educativa, durante y después del embarazo.

Para este importante programa invertiremos 110 millones de pesos este año. Su administración estará bajo la responsabilidad de la Secretaría de Estado de la Mujer, en coordinación con la Secretaría de Salud Pública y el CONANI.

 

Esta gran inversión social focalizada en la mujer y la población infantil no es casual.

Al contrario, lo que estamos haciendo es ofrecer nuevas y sostenibles oportunidades a dos grupos humanos altamente vulnerables a la pobreza.

Y esto lo hacemos con entusiasmo porque estamos convencidos de que el entrenamiento y el empleo de la mujer y la educación de nuestros niños y niñas, son elementos indispensables para evitar la reproducción de la pobreza.

Para nosotros, la nueva generación es la generación de la esperanza de la gente.

Así como apostamos al futuro, no podemos quedarnos de brazos cruzados ante las situaciones más críticas de pobreza que ofenden nuestra conciencia humanitaria. Si nos preguntamos cuál es el caso que mejor simboliza este tipo de situaciones, creo

que todos mencionaríamos las condiciones de vida en los bateyes.

Por eso, estoy instruyendo al Plan Presidencial Contra la Pobreza para que inicie de inmediato, en coordinación con organizaciones comunitarias, las iglesias y las instituciones públicas correspondientes, un programa de saneamiento ambiental, salud y alimentación, dirigido específicamente a las familias que habitan los bateyes.

 

Este programa se concentrará principalmente en mejorar viviendas, reparar y ampliar acueductos, construir y reparar letrinas, mejorar los servicios de salud, crear nuevas fuentes de ingreso y empleo en los bateyes, así como apoyar la siembra de

cultivos de ciclo corto y la crianza de animales domésticos.

No se trata sólo de la situación material: también es una cuestión de dignidad humana. Por eso, haremos esfuerzos para que en los bateyes se cumplan las leyes de trabajo, de migración y de naturalización.

Con estas acciones, iniciamos el rescate de los bateyes del desamparo acentuado por la privatización indolente y fallida de los ingenios estatales. El estimado de la inversión total para este programa es de 200 millones de pesos.

Por otra parte, sabemos muy bien que en nuestros barrios y campos hay muy pocas oportunidades de recreación y una ausencia casi total de oferta cultural para las familias.

 

Es por eso que, además de los recursos incluidos en el presupuesto de la Secretaría de Cultura y la de Deportes este año, vamos a invertir 60 millones de pesos para apoyar iniciativas comunitarias para la celebración de eventos culturales, recreativos

y deportivos que fortalezcan el sentido de identidad local y ofrezcan alternativas de convivencia barrial y comunal. La cultura y la recreación juegan un papel fundamental en nuestra política social y en la lucha contra la pobreza.

Quiero informar algunas medidas inmediatas que ha adoptado el Gobierno para aliviar el gasto de los hogares dominicanos.

 

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