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Discurso del Excelentísimo señor Presidente de la República 14 de Agosto
2001 "Problema de la Energía Eléctrica".

Pueblo Dominicano:
Me presento ante el país para hablarle de un problema que arrastramos desde hace muchos años.
Me refiero al problema de la energía eléctrica, el cual nos tiene a todos inconformes, a muchos alterados y a la mayoría desesperados.

Este es un tema sobre el cual se han hecho más promesas incumplidas que en ningún otro en la historia política del país.

Declaraciones demagógicas, soluciones ficticias, administraciones fraudulentas y negociaciones desordenadas, confusas y financieramente onerosas, son las características históricas del sector eléctrico dominicano.

Reconozco que la sola referencia al tema eléctrico, simbolizado por los largos apagones que martirizan a todo el pueblo, profundiza la desesperanza, la frustración y la insatisfacción de las familias dominicanas.

La magnitud de este problema es tal que muchos de los logros alcanzados por el Gobierno en otros sectores de la vida nacional, como la estabilidad macroeconómica, la vivienda, la agricultura, la alimentación y la educación, para citar algunos, quedan opacados por la crisis energética.

Pero también, esta crisis deteriora la competitividad del sector productivo, limitando nuestras posibilidades de desarrollo económico y social, lo que es un ingrediente mas para comprender el daño que origina la inestabilidad en el suministro de energía.
Pero es siempre conveniente aunque doloroso, recordar que recibimos este sector con una tarifa anormalmente alta, producto de las onerosas negociaciones que acompañaron el proceso de capitalización, obviando por completo el impacto que esto tendría en el presupuesto de las empresas y los hogares del país.

Recibimos el país con apagones largos e impredecibles. Y como si esto fuera poco, con una deuda del Gobierno con generadores y distribuidores privados que sobrepasaba la astronómica suma de 4 mil millones de pesos.

Tampoco voy a presentar un rosario de detalles de todos y cada uno de los problemas que heredamos en el mercado eléctrico el 16 de agosto del año pasado, para justificar por qué en 12 meses no hemos podido resolver una crisis que próximamente cumplirá 46 años de existencia.

Cuando acepté presentarme como candidato a la Presidencia por el Partido Revolucionario Dominicano, sabía que el problema del deficiente servicio de electricidad existía y que su magnitud, acrecentada por las fallidas reformas ejecutadas en la pasada administración, era uno de los mayores retos que enfrentaría nuestro Gobierno.

Pero igualmente, tenia una clara percepción, como siempre lo he planteado, de que la solución del problema eléctrico no se produciría a corto plazo, ni tendríamos la capacidad financiera para afrontarlo sin poner en riesgo la estabilidad económica y la paz social del país.

Por ello, decidimos enfrentar el problema eléctrico por la vía más difícil y compleja pero a su vez mas transparente, justa y equitativa, como lo es la revisión de los contratos con los generadores para bajar el alto costo que pagamos por el suministro de este servicio, fruto de esas negociaciones irresponsables.

Porque no podemos ni debemos nunca olvidar el hecho de que una de las grandes fallas de la capitalización fue dejar intacto los onerosos contratos de los generadores privados independientes.
Por ejemplo, en el proceso de saneamiento del sector eléctrico, hemos encontrado serias dificultades con la Smith-Enron.

Esta empresa nunca ha podido generar la cantidad de electricidad que fue contratada, ha contaminado parte de la zona turística de Puerto Plata, produce gran parte del tiempo la electricidad mas cara del mercado y además, es la empresa que
menos ha colaborado en la renegociación de los contratos para la sostenibilidad del sector eléctrico dominicano.

Esto requirió un largo proceso de negociación que felizmente concluyó con resultados positivos para el país como explicaremos mas adelante.
Ahora lo que procede es mostrar, lo que ha hecho el Gobierno en el sector eléctrico aunque también quiero compartir con ustedes las debilidades que todavía persisten dentro del sistema.

En primer lugar, hemos promulgado, la Ley General de Electricidad. Con esta Ley se formaliza la creación de la Superintendencia de Electricidad, que será la entidad
encargada de regular la tarifa y la calidad del servicio a fin de evitar que las
empresas participantes incurran en prácticas abusivas.

Con la aprobación de la Ley y con otras medidas que anunciaremos en los próximos días, estarán dadas las condiciones para el surgimiento de una Superintendencia de Electricidad fuerte, con capacidad para regular y ordenar el mercado y con autoridad y conocimiento para defender los intereses de los consumidores.

Pero la ley es mucho más que eso. En la misma se estipula que los usuarios del servicio tienen derecho a comprar directamente a los generadores y convertirse en clientes no regulados.

Esto significa que los industriales y comerciantes podrán reducir el costo de la facturación por consumo de energía en el orden del 30%, lo que gradualmente se extenderá a otros consumidores.

También establece que a partir de enero del 2003, el cliente recibirá entre otras compensaciones, una hora y media de energía por cada hora de apagón y retornos financieros importantes por cortes injustificados del servicio, de hasta tres veces el valor de la facturación.

Un aspecto de gran importancia es el de la tarifa eléctrica a los consumidores, que muchos opinan, es frecuentemente ajustada en forma arbitraria y discrecional por parte de los distribuidores.

La ley establece que sólo la Superintendencia de Electricidad está autorizada para modificar estas tarifas, haciéndola de conocimiento público y asumiendo un estricto control de su cumplimiento.

En fin, estos y otros muchos beneficios de la Ley, son de gran trascendencia para el país, aunque la mayoría del pueblo aún no lo conoce en detalle, incluyendo aquellos que introdujeron importantes reformas a la CDE.

Por eso, he dispuesto que se publique de inmediato en todos los medios de difusión, un resumen del alcance de esta Ley y los beneficios para el consumidor.
En segundo lugar, el Gobierno ha estimulado, conjuntamente con el sector privado, la instalación de nuevas plantas de generación, a fin de aumentar la oferta de electricidad y crear las condiciones que permitan gradualmente ir reduciendo los
apagones.

La generación termoeléctrica se incrementará en 625 megavatios en los próximos meses y voy a ser especifico para que no haya dudas de estas estimaciones.
La empresa Haina S.A y la CDE terminaron la Planta de Carbón de Barahona inaugurada hace apenas 6 días y que generara 50 megavatios.

La rehabilitación y conversión a carbón de las plantas ITABO 1 y 2, entrando la primera de ellas con 125 megavatios en el mes de noviembre mas la construcción de un muelle carbonero, con inversiones superiores a los 100 millones de dólares.
La empresa Haina y la CDE están instalando en San Pedro de Macorís, una planta de 150 megavatios a un costo de 120 millones de dólares, la cual llegará al país la próxima semana.

Dentro de los próximos tres meses entrará en operación la primera, de tres plantas de 100 megavatios cada una, mediante concesión a la compañía eléctrica de San Pedro de Macorís.

Pero eso no es todo. También entrarán en servicios nuevas unidades hidroeléctricas que generarán 61 megavatios antes de finalizar el año y otros 82 megavatios, de plantas rehabilitadas que fueron encontradas fuera de servicio cuando llegamos al Gobierno.

La Unidad No. 1 de Jigüey, en Baní, que produce 49 megavatios, fue rehabilitada a un costo de 21 millones de pesos y fue puesta en servicio desde junio pasado.
Los trabajos de rehabilitación de la hidroeléctrica de Jimenoa, en Jarabacoa, se iniciaron en febrero a un costo de 70 millones de pesos esperando ser puesta en servicio a principios del próximo año.

La rehabilitación de la Unidad No. 1 de Valdesia, en San Cristóbal, a un costo de 180 millones de pesos, está prevista para entrar en operación en septiembre.
También la hidroeléctrica de Yuboa, en Bonao, a un costo de 15 millones estará lista en seis meses.

Otras obras de rehabilitación hidroeléctrica recientemente concluidas y puesta en operación son la de Angostura, los Anones, Nizao-Najayo y Hatillo.
La presa de Monción, en la Provincia de Valverde, actualmente en construcción a cargo del INDRHI, generará 52 megavatios que entraran en operación a finales de año.

Además, hemos puesto en operación la central hidroeléctrica Los Toros, localizada en la provincia de Azua, con capacidad de 9 megavatios.
Finalmente, se firmó un contrato de financiamiento para la construcción de 4 pequeñas centrales hidroeléctricas que generaran 16 megavatios, ubicadas en el Canal José Joaquín Puello, en Azua, en La Zanja, de Santiago, en el Canal Boba de Nagua y en las Barías en Peravia.

Sin embargo, para asegurar la sostenibilidad del sistema eléctrico en el futuro, con un parque de generación eficiente y moderno, he dispuesto el otorgamiento de concesiones para la instalación de nuevas unidades de generación.
Este es el caso de la empresa A E S Andrés, la cual instala una planta de 300 megavatios y una terminal de gas natural en Boca Chica, para diversificar y abaratar los costos de generación.

Como parte de la estrategia que nos hemos trazado de disminuir la dependencia del petróleo, hemos autorizado la instalación de varios proyectos que utilizaran la energía del viento. Conocida como energía eólica.
Uno de esto proyectos será iniciado próximamente, en la ciudad de Puerto Plata, por la firma norteamericana York Research Corporation con una capacidad total de 200 megavatios.

Asimismo, el Gobierno evalúa otras solicitudes del sector privado para instalar nuevas plantas de energía eólica por unos 300 megavatios adicionales, que serian instaladas en Puerto Plata y Pedernales.

Pero para transportar esta energía es necesario tener buenas líneas de transmisión. La CDE esta ejecutando un ambicioso Programa en materia de instalaciones de líneas y subestaciones de transmisión.

Se han puesto y se pondrán en servicio en los próximos meses, más de mil kilómetros de líneas de alta tensión y ocho subestaciones nuevas por un valor de 1,500 millones de pesos, gran parte de ellas financiadas con recursos externos.
Por ejemplo, en el mes de junio fueron inauguradas las subestaciones de Higuey y el Seybo a un costo de 79 millones.

También fue puesta en servicio la línea de transmisión en la Romana y la línea Romana-Higuey-el Seybo a un costo de 48 millones de pesos.
Actualmente se construyen las líneas de transmisión de alta tensión de San Pedro de Macorís al Distrito Nacional, a un costo de 24 millones de pesos que estarán concluidas en el próximo mes de septiembre.

Se inicio la construcción del anillo de Monte Plata que enlazará los municipios de Yamasa, Monte Plata y Bayaguana con una inversión de 120 millones de pesos, que estará en operación en el primer semestre del próximo año.

Se instala una línea de interconexión en el Distrito nacional, por un monto de 66 millones de pesos, que estará terminada en el primer trimestre del próximo año.
Otra importante obra de transmisión es la que enlaza los municipios de Santiago, Moca, Salcedo, San Francisco de Macorís, Nagua, Río San Juan, Sánchez y Semana.

Esta obra, con 220 kilómetros de líneas, tiene un costo de 238 millones que estarán concluidas a finales del primer semestre del próximo año.

También está en construcción, el anillo de transmisión del noroeste, que enlaza las ciudades de Santiago, Monte Cristi, Dajabón, Santiago Rodríguez y Valverde a un costo de 214 millones de pesos financiada por el Fondo de Inversiones de Venezuela. Esta importante obra estará concluida en marzo del próximo año.

De igual manera, este Fondo financia la línea de transmisión que unirá a Navarrete con Puerto Plata a un costo de 92 millones de pesos, la cual está prevista concluirse en los primeros meses del próximo año.

En la región sur, cabe destacar la construcción de la línea de Azua-San Juan de la Maguana, con una inversión de 57 millones de pesos, que estará terminada en el
primer semestre del año 2002.

Para potenciar la transmisión, próximamente será terminada la subestación de San Pedro II, en San Pedro de Macorís, con una inversión de 86 millones de pesos y la línea de transmisión Hainamosa-San Pedro de Macorís, con una longitud de 68
kilómetros y una inversión de 136 millones.

En otras subestaciones, como la de Juan Dolio, en San Pedro de Macorís, Timbeque II, en el Distrito Nacional, Moca, Salcedo, San Francisco de Macorís, Puerto Plata II y Canabacoa, en Santiago, entre otras, se están invirtiendo más de 375 millones de pesos.

Con financiamiento de la KFW de Alemania, se construirán 7 nuevas subestaciones y se ampliarán otras 5 en el Distrito nacional y en las zonas Sur y Este del país, a un costo 634 millones de pesos que estarán terminadas en el segundo semestre del
2002.
Pero el más importante proyecto de transmisión de energía jamás realizado, es el de la autopista eléctrica desde Santo Domingo a Santiago, de 345 mil voltios.
Este proyecto garantiza una mayor estabilidad del suministro eléctrico a toda la región del Cibao.

Para completar el conjunto de acciones en el terreno de las instalaciones eléctricas, se han adquirido 29 mil lámparas a un costo de 59 millones para alumbrar nuestras calles y avenidas, lo que es sin duda alguna, un elemento vital para la seguridad
ciudadana, así como para el embellecimiento de nuestro entorno tropical.
Pero nuestros campos también tienen el derecho de disfrutar de este servicio. Con ese propósito he autorizado la contratación de la empresa ETDE, de Francia, para la construcción de 500 kilómetros de líneas de electrificación rural, con una inversión
de 153 millones de pesos.

Igualmente, estamos extendiendo la cobertura del servicio de electricidad a los hogares de la zona rural, con la construcción de 315 kilómetros de líneas a través de la Corporación Dominicana de Electricidad, por un monto de 90 millones de pesos.
Más del 60% de esta obra ya ha sido ejecutada.

Tengo la convicción de que aún con la desconfianza y desesperación reinante en la sociedad dominicana, debido a los continuos apagones, es justo reconocer que el Gobierno no ha edificado lo suficiente al país de lo que estamos haciendo.
Y, mucho menos, no hemos informados suficientemente de lo que significan estas inversiones para darle sostenibilidad a cualquier solución definitiva a la crisis energética.

Por ello, he dispuesto que la CDE haga una publicación detallada de todas estas inversiones en los medios de comunicación nacional, para edificar mejor al país de las complejidades, costos y magnitudes que implican la solución de apenas una parte
del problema eléctrico que enfrentamos.

Porque no puedo pasar por alto el hecho de que estemos haciendo inversiones en el orden de los 16 mil Millones de pesos y el pueblo dominicano no esté debidamente informado de eso para que puedan entender hacia donde vamos.
Pasemos ahora al espinoso tema de la tarifa eléctrica.

Hace unos meses las empresas generadoras y distribuidoras reclamaban al Gobierno proceder con un aumento de 20%, en la tarifa vigente, la cual, según dichas empresas, no era suficiente para eliminar totalmente el subsidio.

Luego de los análisis realizados por diferentes organismos gubernamentales y ponderar las opiniones de expertos, tomé la decisión de no autorizar dicho aumento.
Impartí instrucciones finales a los funcionarios de la Corporación Dominicana de Electricidad y la Superintendencia de Electricidad para que iniciaran negociaciones con las empresas generadoras y, distribuidoras a fin de que se revisaran los contratos para adecuar los costos de generación a niveles razonables.

Fruto de ese primer esfuerzo, el cual deberá ser profundizado en el futuro cercano, le anuncio al país, que se ha logrado eliminar el subsidio que el Gobierno estaba pagando a las empresas generadoras.
Subsidio que durante los primeros seis meses del presente año alcanzo un promedio mensual de 238 millones de pesos.
Quiero informarle al país, en que utilizaré estos recursos en los próximos 3 años, y que medidas adoptaré para resolver el problema financiero del sector eléctrico sin olvidar que también tenemos un compromiso firme y decidido de fortalecer nuestro programa de lucha contra la pobreza.

En primer lugar, para terminar los apagones no solamente se requiere invertir en nuevas plantas y líneas de transmisión o en electrificación rural y alumbrado público.
Para hacerle frente a la presente crisis, se requiere también de recursos financieros frescos para pagar la enorme deuda acumulada por el Gobierno con las empresas generadoras y distribuidoras, al haber asumido el subsidio a la tarifa eléctrica desde
la capitalización.

Por esta razón, estoy disponiendo que se gestione de inmediato un financiamiento con la banca nacional por 1,400 millones de pesos, para pagar parte de la deuda atrasada con el sector eléctrico.

Estoy autorizando al Director de Presupuesto a que del ahorro generado por la eliminación del subsidio a la energía, deposite mensualmente y durante 14 meses continuos, la suma de 100 millones de pesos en una cuenta especial, con lo que se
garantizará el pago de esta deuda.

Una parte de los recursos ahorrados, se utilizarán también para garantizar el suministro eléctrico a los barrios populares en la medida en que se observen progresos en los programas de cobros de la energía.
Estoy instruyendo a la CDE y a la Superintendencia de Electricidad a que les den fiel cumplimiento a esta medida para evitarles a nuestras familias de escasos recursos, estos tediosos y largos apagones.

El resto de los recursos producto de este ahorro, será especializado para el Programa de Lucha Contra la Pobreza, donde sé priorizará la mejora de los servicios de salud y agua potable, la cobertura y calidad de la educación y los programas de construcción y reparación de viviendas que llevamos a cabo en todo el país.
Esta es la forma más justa y responsable de utilizar los recursos ahorrados de un subsidio indiscriminado, que el Gobierno pagaba por la energía consumida por pobres y ricos.

A su vez, estamos garantizando un suministro más estable del servicio eléctrico para toda la población y privilegiando como se merecen, aquellos desheredados de la fortuna, que no solo sufren más que nadie los interminables apagones, sino que
tienen también otras necesidades más perentorias.

Finalmente, estoy instruyendo a la Oficina Nacional de Presupuesto y al Contralor General de la República para que descuente automáticamente del presupuesto de cada institución, el monto de la factura eléctrica por consumo de energía, a fin de
que el Gobierno honre su compromiso de pago de este servicio.

Somos nosotros los primeros que debemos dar el ejemplo, pagando a tiempo la energía, por lo que esta disposición tendrá aplicación inmediata.
La Dirección de Presupuesto también deberá publicar cada tres meses un detalle de la asignación de los recursos generados por la eliminación del subsidio, para que todos estén debidamente informado de su aplicación.

Pueblo dominicano, estamos trabajando con firmeza en la solución de este problema. Sin estridencias ni falsas promesas, pero con transparencia, convicción y ante todo con absoluta honestidad.

Estos resultados los hemos logrado haciendo negociaciones y concesiones justas y responsables con el sector privado, manteniendo el clima de inversiones, pensando ante todo en el peso financiero que tiene la energía eléctrica en el presupuesto de las familias y las empresas y reforzando la imagen del país en los mercados internacionales.

Antes de concluir, le informo al país que mañana miércoles 15 de agosto viajaré a Santiago de Chile para participar en la reunión del Grupo de Río, el cual es uno de los foros de diálogo político y de cooperación más importante de América Latina. A la misma participarán la mayoría de los Presidentes de las más grandes naciones de la región.

A mi regreso, me dirigiré a la nación para presentarle un informe de la gestión de Gobierno en su primer año y anunciarles los nuevos planes y programas que emprenderemos en nuestro segundo año de Gobierno.

 


Muchas Gracias.

 

 

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